martes, 22 de septiembre de 2009

Capitulo 10: ¿Cómo es en español?

Salí de la ducha todavía medio dormida. Sequé el vaho del espejo y me mire en él después de sacudir mi pelo. Tenía la raya y el rimel corridos, sólo lo que no me había desmaquillado al llegar a casa, estaba tan pálida como siempre, puede que incluso más, y tenía los labios agrietados. Me observé unos segundos. Al final sonreí. Sí, no sabía cómo, pero con esa cara me había tirado a Robert Pattinson, y dos veces. Negué con la cabeza exaltada.
Me puse una camiseta ancha y larga, un cullote, y unos calcetines gordos por encima de las rodillas para estar por casa.
Me senté en la cama e intenté hablar con Rachel, otra vez. Era la tercera vez que la llamaba y, exactamente igual que en las anteriores, no contestó. Eran las once y cuarto por lo que no estaba segura si era porque no quería cogerlo o simplemente estaba dormida.
Fui al reproductor y puse la carpeta de The Smiths, subí el volumen para que se escuchara en toda la casa.
Me tumbé en el sofá del salón, todavía tenía sueño, y con How soon is now? de fondo, me sumí en un profundo sueño.

Estaba en el centro de una pista de baloncesto y todo el mundo me vitoreaba, yo no sabía qué hacer, pero un chico alto me paso la pelota en ese momento. De repente empezaron a sonar las bocinas de la cancha. Una y otra vez.
Abrí los ojos sobresaltada.
-¿Qué coño?- Me incorporé confusa. En ese instante el timbre volvió a sonar. No eran bocinas, alguien estaba llamando a casa. Fui corriendo hasta la puerta.

PVRobert
Abrió la puerta algo desorientada.
-Hola.- Sonreí al verla.
-Hola. ¿Llevas mucho rato llamando?- Contestó con los ojos entrecerrados, pero dibujando también una sonrisa. Me encantaba su sonrisa. Era como fingida, pero en realidad no parecía serlo. Realmente no podías estar seguro de si se alegraba o no de verte.
-Un par de minutos.
Llevaba los ojos corridos, no como para hacerle parecer una loca, sólo un poco, lo justo para darle una mirada más intensa. Me gustaban.
Y sólo llevaba puesta una camiseta que le tapaba lo justo. Podía ver sus piernas abrigadas por unos calcetines largos.
Se dio la vuelta adentrándose en el piso. Y pude comprobar que por detrás la camiseta no tapaba más, le llegaba exactamente un poco por debajo de su culo. Me ponía malo, ¿tenía que ir vestida así?.
Es su casa, puede ir como quiera.
Sacudí la cabeza. Ella me hizo un gesto con la mano para que pasara. La seguí hasta el salón. Sonaban The Smiths, Bigmouth strikes again. Cuando salió esta canción puede que ella ni siquiera hubiese nacido.
Tú tampoco.
Eso es cierto.
-Siéntate, vengo en un minuto.- Me senté mientras la observaba desaparecer por el pasillo. Siguiendo el movimiento de sus caderas, que levantaban minimamente la camiseta, dejándome ver parte de su trasero. Sonreí ampliamente. ¡Joder!, era un cerdo.
Respiré profundamente, mientras pasaba una mano por mi pelo, e intentaba tranquilizarme. Todavía me ponía nervioso estar cerca de ella. Hacía demasiado tiempo que no me sentía así, y lo peor de todo, hacía demasiado tiempo que no quería sentirme de ese modo.
Volvió con los ojos completamente maquillados, y el pelo más arreglado. No se notaba demasiado, pero parecía más…despierta.
Se sentó haciendo una mueca.
-¿Qué tal?.- Levantó los ojos para mirarme.
-Bien.-Me quedé mirándola, los dos en silencio. Ella asintió.-¿Has hablado con Rachel?.
Cerró los ojos, suspirando.
-No, la he llamado tres veces y nada, no me ha cogido.
-A mí tampoco, y la he llamado cinco.
-¿Y Tom?
-Nada, tampoco. Pero sólo le he llamado dos.- Sonrió. No quería insistir demasiado, nunca me había importado mucho con quien se enrollaban o se dejaban de enrollar mis amigos, pero esto era completamente diferente.- ¡Joder!, ¿cómo no he podido verlo venir?. Es que ni siquiera me lo imaginaba un poco. Nada. Y tú, que los conoces de hace nada, lo sabias.- Se encogió de hombros.
-Bueno, porque tú no lo veías posible, tu mente no lo hubiese querido creer ni aunque se hubiesen puesto a fornicar delante de tus ojos. Para ti son dos amigos más, sin ningún tipo de atracción sexual, simplemente te es inconcebible. En cambio para mí, son dos personas a las que apenas conozco que se ponen mutuamente. O eso espero, porque va a ser jodido si Tom no siente lo mismo.- Se paso una mano por la frente.
-No sé. Tom no joderia la amistad con Rachel por un polvo. – Pensé en Tom y Rachel enrollándose, y un escalofrió recorrió todo mi cuerpo.
-Vamos, como si un hermano y una hermana se liasen, ¿no?. – Ella arrugó la nariz en señal de asco.
- Más o menos, sí, supongo.
-¿Cuánto hace que lo sabías?- Negó con la cabeza.
-Sólo unos días, menos de una semana. – Ambos nos mantuvimos pensativos unos segundos en silencio. De prono recordé la discusión entre Rachel y Carla el día anterior.
-¿Tom era el tío del que hablabais ayer?- Asintió despacio.
-Sí, el mismo.- Yo todavía estaba alucinado. Tom y Rachel…
Las tripas de Carla hicieron que saliese de mi ensimismamiento. Se encogió un poco avergonzada. Yo le sonreí.
-Creo que deberías comer algo. – Se volvió hacia el reloj de la pared. Desorbitó los ojos al comprobar la hora.
-¿La una y veinte?, ¿desde cuando?.- Me reí.
-Pues no desde hace mucho, segundos nada más. Yo he venido sobre la una.
-¡Joder!, me he quedado dormida antes de que vinieras. No sabía que era tan tarde. ¿No tienes hambre?.
-He comido antes de venir. Pero tú deberías comer.- Sus tripas volvieron a gruñir. Se paso la mano por el estomago sonrojándose. Suspiró y se levantó, yendo hacia la cocina. Yo le seguí.
-¿En serio no quieres nada?- Preguntó mientras abría la nevera y sacaba una lechuga.
-¿Verde?. No, gracias.- Elevó las cejas, frunciendo los labios.
-Tengo otras cosas.- Negué con la cabeza despacio.- ¿Una cerveza?. – Inquirió tentándome. Sonreí. Abrí la boca con los dientes apretados, intentando contener una afirmación, pero me fue imposible.
-Sí, por favor. – Soltó una carcajada sacando una cerveza. La abrió y la puso en la mesa, donde yo ya me había sentado para observarla.
Sacó la plancha y colocó un par de filetes de pavo. Contemplé como condimentaba la ensalada con toda clase de cosas.
Siempre había encontrado muy interesante ver a la gente cocinar, ya que yo no tenía ni idea, en este caso, además, era muy sexy.
Se volvió, pillándome observándola embobado.

PVCarla:

Me volví y lo vi perdido en algo más fascinante que verme cocinar.
-¿Se puede saber en qué piensas con tanto interés? – Me miro a los ojos, esbozando una tímida sonrisa.
- En ti. Me encanta ver a la gente cocinar.- Mentiroso. Me giré para quitar las pechugas de pavo de la plancha. Las puse en un plato y las troceé para incorporarlas a la ensalada ya terminada. Cogí el bol, y me senté en la mesa, en frente de él. Quien seguía con los ojos clavados en mí. Dio un sorbo a la cerveza y sonrió.
Me daba vergüenza comer delante de él mientras él sólo observaba, pero estaba hambrienta, así que elevé el tenedor y me lo llevé a la boca.
-Ummm.- El se rió. – Delicioso. – Dije relamiéndome los labios. El dibujó su sonrisa, impidiéndome tragar.
-No soy muy fan de esas cosas, pero no tiene tan mala pinta. – Negué con la cabeza sonriendo.

Después de un rato de sobremesa con un par de cervezas, fuimos al salón y nos sentamos en el sillón. El cogió el mando para encender la tele, pero al instante se volvió hacia mí avergonzado.
-¿Puedo?.- Me reí.
-Claro, pon lo que quieras.- En el mismo momento en el que acabe la frase recordé que era el derby en menos de media hora. - ¡Hoy es el Arsenal-Chelsea!- Dijimos los dos a la vez, emocionados. Se me quedó mirando paralizado. Yo sabía que él era del Arsenal, pero él ni siquiera sabía que a mí me gustaba el fútbol.
-Dime que eres del Arsenal.- Pidió mordiéndose el labio inferior.
-¿Quieres que te mienta?. – Sonreí ampliamente.
-¿United?- Preguntó inclinando la cabeza. Yo negué.- ¿Liverpool?- Negué.- ¿Everton?.- Negué.- Claro, eres de un equipo español. ¿No?.
-Sí, por supuesto soy del Real Madrid hasta la médula, pero también tengo un equipo inglés, de Londres más concretamente.- Pude notar como se encogía su corazón.- Y no sólo para pasar el rato, siento los colores.
-¿Totemhan?- Casi suplicaba.
-Nop.- Dije divirtiéndome. Cerró los ojos despacio mientras tragaba saliva. Hizo una pausa.
-Del Chelsea, ¿no?.
-Let’s go blues!- Canturreé. Abrió los ojos, mirándome aterrorizado. Agitó la cabeza rápido.
-No pienso ver el derby con alguien del Chelsea.
-Pues ya sabes.- Hice un gesto con la cabeza indicando la puerta, mientras me reía. Suspiró con fuerza, acomodándose en el sofá, dándose por vencido. Puso el previo del partido.
Me levanté y preparé un bol con palomitas y cogí dos cervezas. En el salón le entregué una mientras me sentaba a su lado. Me miro de mucho mejor ánimo, con su sonrisa, cogiendo la botella.

Yo estaba medio tumbada con las piernas encima de sus muslos, dobladas.
Le mire con rencor, él me devolvió la mirada con una amplia sonrisa. 1-0 fue el resultado final. Y él, por supuesto, estaba inmenso.
- Se ha lesionado Lampard, podrías por lo menos guardar unos minutos de luto.- Borró su sonrisa, y fingió ponerse serio.
- Claro.- Dijo acariciando mi rodilla, la que estaba descubierta por el calcetín bajado. Observó los movimientos de sus dedos hasta que una cicatriz le llamo la atención.
-¿Y esto?
-Me rompí la…-No sabía decir rótula en inglés.- ¿Cómo se llama este hueso?.- Le pregunté señalándola.
-Kneecap, ¿cómo es en español?
-Rótula.
-Rótula.- Repitió él con su perfecto y encantador acento británico.
-Muy bien. –Sonreímos los dos a la vez, mientras él dibujaba un círculo con sus caricias alrededor de mi rodilla.
-¿Y esto?
-Rodilla.- Subió sus manos alrededor de uno de mis muslos.
-¿Y esto?.
-Muslo.-Siguió subiendo muy despacio hasta el límite de mis bragas en la pierna. Acaricio cada una de mis ingles.
-¿Esto?
-Ingles.
-Ingles, ummm, me gusta.-Susurro rozando delicadamente primero una ingle, y después la otra, sin dejar de acariciarlas con sus largos dedos.
Levantó mi camiseta, y subió sus manos deteniéndose en las caderas. Agachó su cabeza despacio hasta mi piel.
-¿Esto?- Murmuro soltando el aire contra mis caderas.
-Cadera.- Contesté estremeciéndome. El siguió ascendiendo por mi cuerpo, parándose en el estomago.
-¿Y esto?- Lo besó despacio.
-Estomago.- Levantó más mi camiseta, dejándola a la altura de mi cuello. Yo la agarré y me la quite por completo, no llevaba sujetador. El sonrió con ganas.
Se incorporó en horizontal, apoyándose en sus brazos, deslizándose hacia mí, colocándose exactamente entre mis piernas. Agachó la cabeza para recorrer con sus labios mi esternón, subiendo hasta dibujar el contorno de uno mis pechos, ascendiendo por él muy lentamente, capturando mi pezón entre sus labios, deslizándolos con cuidado, acariciándolo. Encogí mi estomago mientras mi respiración se desbocaba. Bajo por mi pecho y siguió rumbo hacia el otro. Rodeándolo y subiendo por él con la misma delicadeza.
Fue subiendo, repartiendo pequeños besos por mi clavícula, mi cuello, mi mandíbula, recorriéndola entera varias veces, hasta acabar besando mis labios ansiosamente. Devorándolos, apoyó su cuerpo sobre el mío. Deslizó una mano por mi tronco en dirección a mis bragas. Allí, por encima de ellas presionó mi sexo con violencia. Gemí sin contención. El dibujó una amplia sonrisa todavía en mi boca, y preguntó seductoramente:
-¿Y esto?.- Noté como se endurecía rápidamente en la cara interior de uno de mis muslos. Lo que terminó por encenderme. Giré sobre nuestros cuerpos, colocándome sobre él. Me deslicé por él , bajando hasta su bragueta. La desabroche rápidamente, e introduje las manos en sus boxers, encontrándole. Cuando le tuve entre mis manos le mire pasándome la lengua por los dientes.
-¿Esto?.
Me acerqué a él y lo introduje con cuidado en mi boca, sólo un poco. Lo saque y le miré, pasando mis labios por su prepucio, susurré:
-P-o-l-l-a.- Pude ver como se mordía el labio inferior con fuerza, y bufaba entre dientes. Lo volví a introducir en mí. Mientras le acariciaba despacio, le abarqué entero. Lo deslicé en mi boca, lamiéndole de arriba abajo, conforme se ponía duro como una piedra. Sus caderas se agitaban aumentando el ritmo. Sus manos acariciaron mi pelo ansiosamente, aferrándose a mi cabeza, intentado levantarla.
-Para, para…para… - Le saque con un último lengüetazo.
Entonces fue él el que giró sobre nosotros y se puso encima de mí. Se deshizo de mis bragas al momento y se bajó los pantalones lo más rápido que pudo.
Apoyándose en mi cuerpo, se introdujo en mí violentamente. Me penetró con una furia nueva, jadeando desde el principio. Se movió sobre mí con velocidad creciente, y aun así mis caderas siguieron el ritmo de las suyas sin dificultad, coordinándose a la perfección. Doblé una de las rodillas para que pudiera entrar todo lo posible en mí, poniendo más a su alcancé mi punto G. Conforme el ritmo de las embestidas se hacia inalcanzable, me contraje ansiosa, rodeándolo con fuerza, él gruñó al sentir que yo ya estaba a punto. Gemí cuando él atrajo mi cadera hacía su cuerpo, presionando su frente contra la mía, exhalando en mi boca, penetrándome profundamente antes de alcanzar mi orgasmo con su ultimo empujón, mientras se corría.


Nos mantuvimos un rato abrazados, recobrando el ritmo cardiaco, normalizando la respiración. Acariciando nuestra piel con delicadeza, pausadamente.
Al cabo de los minutos él preguntó, susurrando en mi oído:
-¿No tienes hambre?
-Me estoy muriendo.
-¿Pedimos unas pizzas?.
-Sí, por favor.- Nada me apetecía más que comer después de un polvo de ese calibre, y más pizza. El sonrió emocionado, mientras ambos nos incorporábamos y nos besábamos entre risas.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Capitulo 9: Joder, ahora si que estoy satisfecho

Después de cenar con Jack, fuimos andando hacia un garito donde íbamos a encontrarnos con sus amigos.
-¡Oh!, venga. No voy a contárselo a nadie.- Le puse cara de cordero degollado. El evitó mi mirada.
-Que no. Creeme, no quieres saberlo.
-¿Cómo acaba la segunda generación de Skins?, ¿estas de broma?. Si pudiera me vería los 5 capítulos que quedan del tirón, ahora mismo. Sólo dime si Cook o Freddie.–Me miró con detenimiento unos instantes.
-¿En serio quieres saberlo?, ¿quieres joderte el final?.- Hice una mueca de dolor, y me entristecí. Quería saberlo como nada en el mundo, pero era una mierda joderme la quinta temporada.
-Vale, tienes razón. Mejor me espero hasta el mismísimo ultimo capitulo para saberlo. Te odio.- Aceleré el paso y me alejé de él unos metros. Vino corriendo y me abrazo por el cuello, juntando nuestras cabezas mientras seguíamos andando.
-No me odias.- Asentí. –Sabes que te lo diría, pero en cuanto lo supieses te ibas a arrepentir de haberlo pedido.
-No te odio por no decírmelo, es porque tienes razón, y me jode que tú lo sepas.- Soltó una carcajada, y me reí con él.
Llegamos al bar. Parecía algo nervioso. Con la mano en el pomo de la puerta me miro, yo le sonreí. Y asintiendo la abrió. Un estampido de bacalao llegó a mis oídos. Me había dicho que era de progresivo, pero esto se acercaba más al bumping que a otra cosa. Se volvió hacia mí sonriendo y meneándose al compás. Le devolví una sonrisa fingida, mientras mi cerebro era torturado.
Seguimos andando por entre la gente hasta que Jack levantó las manos emocionado y fue hacia un grupo de chicos. Cuando llegó hasta ellos se abrazó chocando el pecho con uno, mientras yo esperaba detrás. Chocó unas cuantas manos y luego se dio la vuelta señalándome con su brazo. Me presentó a los cuatro. Unos chicos adorables y guapísimos, de su edad, locos y emocionados con la mierda de música que sonaba. Empezaron a piropearme con lo guapa que era, lo buena que estaba, el polvazo que tenia y demás improperios propios de chicos sobrehormonados y salidos con un par de copas de más.
-¿Qué tal?- Preguntó con una enorme sonrisa, bailando emocionado.
-Genial.- Me reí, e imite sus movimientos. Soltó una carcajada y se acercó a mi oído.
-¿Qué quieres beber?
-Un Sidecar.- Asintió con ganas y fue a la barra a pedir. Yo me quedé con sus amigos, intentando seguirles el ritmo aunque odiara cada una de las notas "musicales" mezcladas con el único propósito de explotar tímpanos.
Eran los típicos críos de pasta, que se creen guays por hacer el gilipoyas, decir guarradas y ponerse pedo, pero me estaba divirtiendo mucho con ellos.
Jack era completamente diferente a como se había comportado hasta el momento delante mía. Era más como sus amigos. Pero en cuanto me miraba o se dirigía a mi volvía a aparecer ese rubor en sus mejillas, con su tímida y arrebatadora sonrisa.
Tres horas después, llevaba ya dos o tres cubatas de más, me había reído como una de ellos y había bailado hasta agotarme por completo. No podía soportar ni un minuto más esa aberración musical.
Noté mi bolso vibrar. Saqué el móvil y vi un mensaje de Rachel:

Yankee, ¿Qué tal andas?. Dándolo todo, ¿no?. Bueno, nosotros ya estamos por el O, así que si te apetece, cuando acabes te vienes.
Siento mucho lo de ayer…Sabes que te quiero, ¿no?. Pues si no lo sabes te lo digo: TE QUIERO.

Empecé a reírme, Rach iba incluso más pedo que yo. Me la veía con algo alcohólico en la mano, “tonteando” con Tom. Joder, quería estar allí. Respiré hondo y llamé a Jack.
-Jack, me voy, ¿ok?. Me lo estoy pasando en grande, pero Rachel me ha escrito y me gustaría estar un rato con ella.
-Rachel, ¿eh?- Dijo un poco mosqueado. Le enseñé el mensaje. Asintió poniendo los ojos en blanco.- Ya va a tope, ¿no?.-Se rió.- De acuerdo. Gracias por venir, me encanta salir contigo, ya lo sabes.-Sonreí halagada.-¿Quieres que te acompañe?
-No, cielo, muchas gracias. Por todo. Me he divertido mucho.- Le pasé una mano por el pelo, sacudiéndolo, torciendo una sonrisa. El rió y me abrazó con fuerza.
-Pásalo bien con ellos. Nos vemos.
-Claro y tú.- Le di un beso en la mejilla y me largué de allí despidiéndome de sus amigos. Dejando aquel ruido infernal tras de mí.


Al llegar a la puerta del O, llamé a Rachel. Poco después abrieron la puerta. Al entrar, vi a Rob sonriendo tras ella, en el descansillo. Cerró la puerta y me abrazó. Dejándome recibir mi ración de Robandrostadienona. Mi cuerpo se recuperó del cansancio al instante, alegrándose incluso más que yo de la bienvenida.
-¡Joder!, llevo toda la noche deseando verte. Me alegro de que hayas venido.- La sonrisa que se dibujaba en mi cara no podía ser más grande. Nos separamos.
- Bueno, la verdad es que me lo estaba pasando genial con Jack, pero me sentía totalmente fuera de lugar, y Rach me mandó un mensaje y…
-¿Rachel te ha escrito?- preguntó extrañado.
-Sí, claro que le he escrito.- Rachel subía con un cubata en la mano, y se apoyó sonriendo en la barandilla.- Aunque no has dicho nada, estabas más apagado, más ido de lo normal, te faltaba algo hoy…
-Claro Rach.- Asintió Robert avergonzado. Rachel vino hacia mí y me abrazó fuerte.
-No estás enfadada, ¿no?- Dijo poniéndose triste.- ¿Aun me quieres?
-¿Cómo no voy a querer a una borracha tan mona como tú?. Capulla, no te pongas tonta anda.
-Es verdad. –Se dio la vuelta y bajó las 8 escaleras que llevaban al bar. Negué con la cabeza divertida.
-No es que estuviera apagado. – se volvió Rob hacia mí con los ojos entrecerrados.- sólo que últimamente me… animo más contigo- Sus ojos brillaban bajo la poca luz de la entrada. Me acerqué a él. Paso sus brazos por mi cintura, atrayéndome a él, juntando nuestras caderas.
-Pues ya estoy aquí.- dije mientras él cogía mi barbilla y me besaba los labios, despacio pero apasionadamente, lo justo para dejarme sin respiración. Nos separamos y sonreímos. Era la persona más feliz del mundo, de eso no tenía ninguna duda. Bajé los ojos avergonzada.- Bueno vamos a seguir con la fiesta, ¿no?.- Asistió riendo. Me dio otro beso rápido. Y nos giramos hacia las escaleras. Entonces volvimos a la tierra y vimos que no estábamos solos. Rachel y Tom estaban haciendo gestos obscenos al tiempo que nos miraban. Rob puso los ojos en blanco y se empezó a bajar, yo le seguí.

Abajo, Tom, descojonándose, vino hacia mí y me abrazó muy efusivamente. Otro que iba bueno.
-Veo que las cosas van bien.-Sonreí.-Me alegro, en serio, Yankee, eres una tía cojonuda.-Abrí la boca, mientras negaba y me reía.
-Gracias, es bueno saberlo.
-Pero deberías…ya sabes…tener sexo mola.- Soltó con tranquilizad.
-¿En serio?- Pregunté haciéndome la interesada.
-Sí, deberías probarlo.
-Mmm, vale, gracias.- Estaba flipando.-¿Tú tienes mucho sexo últimamente?- Reflexionó unos segundos, abrió la boca pero luego la cerró. Me miro con los ojos entrecerrados. Yo le sonreí asintiendo. Creo que había pillado por donde iban los tiros. Me giré.
-¡Eh!- Me llamó.-Te vigilo.- Me reí.
-Y yo a ti.
Vi a Cisco en la barra inquiriendo con un gesto si quería algo de beber. Me acerqué a él.
-Hola.-Le saludé.
-Hola. Hace mucho que no nos veíamos.
-Sí, no has salido mucho.- Bufó.
-He andado un poco liadillo. ¿Qué quieres?
-Una cerveza.
-¿Cerveza?- Se agachó para coger una de la nevera.-Un poco light, ¿no?.-Me pase una mano por la cara, se me estaba bajando el pedo.
-No estoy yo para mucho más hoy.-Sonrió mientras abría la botella.
Empezó a sonar Jimmy.
-¡OH! ¡Me encanta esta canción! C, venga meneate un poco.- Rachel vino y me cogió de los brazos, subiéndose a la barra y forzándome a unirme a ella.
-No, Rach, por favor. No me hagas esto.-Eché el cuello para atrás, pero ella seguía tirando de mis brazos desde arriba. Así que me di por vencida y subí.
Cisco, Taylor, Tom y Rob nos aplaudieron y silbaron emocionados, descojonandose. Tom le dijo algo a Rob al oído y este sonrió abiertamente mirándome, yo le devolví la sonrisa. Me volví hacia Rachel que ya había empezado sus movimientos sexys al compás de la música y se acercaba sensualmente hacia mí. Comenzó a bajar sus brazos por mi cuerpo meneando la cabeza. Y noté como los tíos se animaban más. Oí un aullido y me dejé llevar. Meneándome lo mejor posible e intentando imitar a Rachel. Subiendo y bajando con nuestras piernas juntas y chocando nuestros traseros, mientras nos partíamos el culo. Cuando la canción acabó estábamos en pleno apogeo y Rachel me dio un pico en la boca, lo que provocó la locura del personal, desencadenando aplausos, vítores y gritos varios. Ella y yo nos reímos mientras hacíamos unas reverencias.
Empezó a sonar The Promise y yo me bajé de la barra. Dirigiéndome hacia los sofás. Me dejé caer en uno. Estaba muerta.
Vi como Rachel seguía con el espectáculo y como Tom se junto a ella. Me reí al verlos "tonteando".
Rob se unió a mi y se sentó a mi lado. Sonreía abiertamente, yo intente evitar el tema.
-¿Girls Aloud?- Pregunté sorprendida. El soltó aire e hizo una mueca.
-Sip…y luego vamos de músicos guays por la vida…-Negó con la cabeza avergonzado.
-Tranquilo, no se lo diré a nadie. –El sonrió relajándose.-¿Marion no ha salido?.
-Sí, se ha ido un rato antes de que vinieras, tiene que trabajar mañana.-Asentí.
–Rachel está loca. – Dirigí los ojos a la barra. – Creo que no deberíamos dejarle subirse en ese estado.- El se rió.
-Sí, esa barra es peligrosa. No seria la primera vez que alguien se cae de ella.- Solté una carcajada, imaginándolos a todos metiéndosela contra el suelo, y me le imaginé a él en concreto. El supuso lo que estaba pensando y asintió despacio, admitiéndolo. Empecé a descojonarme. Cuando pude, paré, y tomé aire profundamente. –Menudo espectáculo.
- El vuestro ha estado muy bien también. Un baile muy bonito. –Se rió. Yo puse los ojos en blanco, mirando hacia otro lado y suspiré.- En serio.- Le miré sonriendo.
-Sí, ¿no?- El asintió con los morros hacia fuera. Sacudí la cabeza y me tapé la cara con las manos. Oí como soltaba una carcajada. Aparté las manos y le miré, él también me miraba, ambos sonreímos. Y nos quedamos callados, apartados de los demás, absortos en nuestro mundo. Su mirada era calida y dulce. Y su sonrisa perfecta, como siempre. No podía apartar mis ojos de los suyos ni un segundo, y él no sé, pero si podía no lo hizo.
Girls Aloud acabaron y sonó Kitty Litter. Conforme íbamos escuchando la letra, su sonrisa se fue desdibujando, cambiando su gesto, volviéndose más ansioso, tensando su mandíbula. Abrió la boca un poco, mordiéndose la lengua. Yo sin dejar de mirarle, me mordí el labio inferior ávida. Nos fuimos aproximando poco a poco, hasta que nuestras rodillas se rozaron y nuestras cabezas quedaron casi pegadas. Acercó su boca a mi oído y dijo:
-Creo que…voy a ir…al baño.- Miro a los demás y apretando los labios se levantó.
-Yo…creo que iré…en seguida.- Contesté casi sin aire. Vi como se marchaba deprisa. Eché una ojeada al grupo, que seguía con la fiesta, bailando, cantando y riendo. Me levanté un par de segundos después y fui directa al baño.
Cuando entré, él me interceptó, apoyándome con fuerza contra la pared. Besándome furioso, meneando sus manos rápidamente por toda mi cabeza, alborotando mi pelo. Yo me abracé con ganas a su cintura, mientras me levantaba y me llevaba hacia uno de los baños. Me dejó en el suelo y cerró la puerta. Nos observamos un segundo el uno frete al otro jadeando. Y volvimos a fundir nuestras bocas con el mismo ímpetu. Recorrí su espalda con mis uñas violentamente y le quite la camisa, después, la camiseta. El dobló una de sus rodillas y me sentó en su muslo, mientras seguía de pie. Deslizó sus manos por debajo de mi vestido y las introdujo por los leotardos, quitándomelos deprisa. Me volvió a apoyar en el suelo, mientras se arrodillaba y me besaba desesperadamente el interior de los muslos, apoyando sus manos en mis caderas, presionándome con fuerza contra la pared. Las fue bajando hasta la goma de mi tanga y mirándome ansioso, se deshizo de él. Y abrió una de mis piernas despacio. Y sin apartar la mirada introdujo uno de sus dedos en mí. Yo cerré los ojos al sentir su contacto, espirando exageradamente. El sonrió y siguió paseando sus fuertes y largos dedos por mí. Mientras mi respiración se iba acelerando a su ritmo. De repente salio de mí y volvió a colocar sus manos en mi cadera. Acercando su cabeza y abriéndose paso con su lengua, acariciando mi clítoris coléricamente. Me contraje una y otra vez, sacudiendo mis caderas inevitablemente, mientras me corría en su boca. Levanté su cabeza y le atraje hacia mí, besándole completamente excitada. Le aparté y pasé mis manos a sus pantalones, desabrochando los botones de sus pantalones y bajándolos junto a los boxers. Le agarré con cuidado, y noté que ya estaba a punto, no necesitaba mi ayuda. El cogió mis manos y las puso detrás de mi cabeza. Me levantó gimiendo. Y conforme me colocaba alrededor de su cuerpo, me penetró. Y empezó a embestirme violentamente, haciendo que mi espalda chocara fuertemente contra la fría pared. Deslizándome con velocidad por ella a cada empujón. Me miraba con los ojos medio cerrados. Apoyé la cabeza en la pared mientras espiraba el poco aire que llegaba a mi cabeza, ahogando gritos, y mordiéndome los labios. Hundió su cabeza en mis pechos, lamiéndolos desesperado, siguiendo el ritmo de sus embestidas. Acelerándose cada vez más, gruñendo en alto conforme nos acercábamos al orgasmo. Le agarré la cara y la acerque a la mía, besándole con fuerza, llegando. No podía contenerme.
-¡Jodeeer!. – Grité en su boca, mientras él exhalaba.
-Dios, dios…..diooos…-Noté como estallaba en mi interior, y acto seguido se relajaba, descansando su cuerpo sobre el mío, apretando su frente contra la mía. Me besó repetidamente tranquilizando su respiración. – Joder ha sido increíble, nena. –Sonreí exaltada. Sí, había sido increíble, fantástico, maravilloso, alucinante, perfecto. El también sonrió, al tiempo que yo le besaba. Apoyé mi cabeza sobre su cuello, suspirando.- ¿Crees que hemos gritado mucho?. – Me reí.
-Espero que no.- Contesté sonrojándome. El sonrió con ganas y me dejo en el suelo con delicadeza. Ambos nos vestimos.
Me beso despacio contra la pared de nuevo. Abriendo sus labios dulcemente por los míos, presionándolos con cuidado. Se separó de mí con una inmensa sonrisa, de las torcidas, de las que me mataban, por si todo lo anterior no lo hubiese hecho ya. Intenté devolvérsela, pero no creo que lo consiguiera en ese estado. Bajé la mirada mientras salíamos. Me agarró de la mano.
-Joder, ahora si que estoy satisfecho.- Solté una carcajada, mientras le abrazaba. Nos separamos al llegar a la sala, pero seguimos sonriendo. Apartamos la mirada el uno del otro y nos giramos.
Mi sonrisa se desdibujó, desencajando mi mandíbula y desorbitando mis ojos. La suya se convirtió en un gesto de confusión y conmoción, ante lo que estábamos viendo. Se volvió hacia a mi flipando. Rachel estaba encima de Tom, mientras ambos se besaban frenéticamente, y él desabrochaba su camisa y la tiraba a un lado del sillón.
Rob se dio la vuelta para seguir contemplando el panorama y sonrió abiertamente.
-¿QUE COÑO…? – Gritó estupefacto. Rachel se apartó de Tom al instante, tapándose el pecho con los brazos, y sentándose a un lado. Y él nos miro sobresaltado.- ¿Se puede saber qué coño significa est…?- Le interrumpí con un codazo. Era obvio que se lo estaba tomando a broma. Como si dos amigos se hubieran puesto demasiado pedo y se les hubiese ido la olla, con el resultado final de un rollo de una noche tonto y que nadie recordara. Pero yo sabia que había más que eso, por lo menos por una de las partes. Le agarré de un brazo e intente llevármelo hasta la salida.
-Robert vamonos.
-Pero, ¿has visto eso?- Dijo entre risas.
-Robert, vamonos.- Ordené seria. Dejo de reírse, y me siguió aturdido.
Cogimos las chaquetas y salimos sin mirarles ni decirles nada. Obviamente ellos tenían mucho de que hablar y aclarar y nosotros en ese preciso instante sobrábamos.
-¿Pero qué coño era eso?- Preguntó el todavía flipando ya en la calle, girándose hacia el bar.- ¿Por qué te has puesto tan seria?-Suspiré profundamente.
-No sé qué era eso, sólo sé que…buff…que Rachel está coladísima por Tom.
-¿QUE?
-Lo que oyes, no tiene ni idea de cómo ha pasado, pero ha pasado.- Me miro asombrado sin acabar de creérselo.
-¿Te lo ha dicho ella?- Asentí.- Joder…¿y Tom?
-No sé es tu mejor amigo, si tú no sabes nada…- Negó confuso con la cabeza, encogiéndose de hombros.
-No sé. Me comentó algo de que le molaba una tía, pero no me dijo nada en concreto…
-Espero que se refiera a Rach. ¡Joder!, hemos salido del baño en muy mal momento. Creo que la hemos jodido pero bien…


NOTA: lo de satisfecho es porque en la cancion de placebo dicen:
I shiver off my jeans and I'm so unsatisfied

sábado, 29 de agosto de 2009

Capitulo 8: No me acuerdo de nada

Abrí los ojos. Y noté el grandísimo dolor de cabeza que me estaba martillando el cerebro. Pasé mi mano por la frente, intentando aliviar el dolor. Cerré los ojos de nuevo, y di una vuelta sobre mí, estirando los brazos.
-¡Ooch!- Golpeé algo. Abrí los ojos y vi a Robert Pattinson, frotándose la frente con una de sus manos.
-Lo siento mucho.- Dije apurada, poniéndome una mano en la boca. Robert Pattinson agredido en mi cama. A mi lado. Sin camiseta. El torso, ¡y que torso!, destapado. Y una sabana tapando sus partes más intimas. Yo también desnuda, y ¡sin nada que escondiera mis vergüenzas!. Me tapé de inmediato, subiendo la sabana por mi cuerpo.
El me miró sonriendo. O estaba teniendo un ataque al corazón, o había pequeñas detonaciones explotando en mi interior.
-Perdona, perdona. Lo siento muchísimo.-Me mordí el labio inferior.
-Estoy bien, de verdad.- Seguía con su sonrisa, pero fue desdibujándola poco a poco. -¿Y tú?
-Genial.- Contesté agitada. El puso cara de dolor.
-Has pasado toda la noche en la esquina, apartada de mí…-Hizo una mueca.
-Oh.- Negué con la cabeza.- Siempre lo hago, duerma acompañada o no. Me gusta dormir apretujada en una esquina.- Forcé una sonrisa, confusa.- En serio.- Si fuera por mi me engancharía de tu cuello como una lapa, pero creeme no seria muy divertido…para ti, claro.
Me observó detenidamente unos instantes. Después sacudió la cabeza y me dedicó su sonrisa de medio lado, un poco avergonzado.
-Vale. Pues, es un alivio. Creía que apestaba.- Se pasó una mano por el pelo.-¿Algo que decir de mi olor?, por cierto.- ¿Aparte de que me pone peor que una perra en celo?
-No, la verdad es que parece que te has duchado…por lo menos durante la última semana.-Ambos nos reímos.
Nos quedamos mirándonos el uno al otro unos minutos. De pronto frunció los labios.
-No me acuerdo de nada.
-Yo tampoco.- El se mordió el labio, y yo cerré los ojos dejándome caer en la almohada. Se colocó de lado mirándome. Después de un rato en silencio dijo:
-Sí que me acuerdo de algo.
-Y yo.
-Vamos, que me acuerdo de que…bueno…eso.
-Sí.
-Y no me arrepiento.- Dijo alterado.
-No, ni yo.-Negué violentamente con la cabeza, mientras él asentía aliviado.
-Me alegro.- Descansó su cabeza, junto a la mía, en la almohada. Pasó un brazo por mi cintura, por encima de la sabana, y me atrajo hacia él, besándome en la frente.
-Y yo.- Sonreí, clavando mis ojos en los suyos. Deslizó su dedo índice por mi cara, hasta llegar a mi labio. Yo lo mordí delicadamente en la punta. Cuando lo solté se llevó la mano al pelo. Y bajó su cabeza, poniéndola a la altura de la mía. Nuestros labios estaban a unos milímetros, sin dejar de mirarnos, se encontraron en un beso suave y dulce. El se separó y apoyó su cabeza en mi pelo, dejando la mía debajo de su barbilla. Me abrazó más fuerte, mientras yo ponía mi mano en su brazo. Volvimos a quedarnos dormidos.


Desperté, al sentir las suaves caricias de sus dedos en mi mano. Abrí los ojos, y lo primero que vi fueron sus preciosos ojos verdes que me observaban en silencio.
-Hola- dijo muy bajito, sin dejar de acariciarme. Mientras dibujaba una tímida y perfecta sonrisa. Le sonreí también, como una tonta enamorada, sintiéndome la persona más afortunada del planeta. Miré el reloj de la mesilla por encima de su hombro. Eran las 11:30 de la mañana. Volví a mirarle, él seguía clavando sus ojos en mí. Me deshice de sus brazos y me incorporé, apoyando mi espalda en el cabezal de la cama. Estiré mis brazos por encima de mí, y mi cuello. Seguía con un dolor de cabeza horrible.
-¿Por qué parece que tú no tienes resaca?.- Sonrió ampliamente. Sentándose a mi lado, con nuestras piernas rozándose.
-Años y años de experiencia.
-Uff. Sólo tengo un año menos que tú, y creo que probablemente empezaría antes en esto. Spain is different, babe.- Volvió a dibujar su sonrisa, bajando la mirada.
-Seguro. Pero tú pesas, ¿Cuánto?, ¿45 kilos?, y mides la mitad que yo, así que no lo toleras tanto. Estas jugando en una liga superior, nena.- Me reí ofendida
-Perdona monada, con mi metro sesenta y cinco y mis…45 kilos- Asintió orgulloso.- puedo absorber lo que quiera. Cuando quieras te pulo.
-Me encantaría ver eso.- Ambos sonreímos mirando hacia otro lado. Yo como una idiota, y él como la persona más guapa del mundo.
Noté su piel caliente contra mi pierna. Suspiré. Estábamos desnudos, con la ropa esparcida por todo el cuarto. Empecé a ponerme muy nerviosa. Era una situación incomoda. Sabia que ya me había visto desnuda, y más que eso, pero entonces yo estaba bastante pedo y ahora sólo era una tía con sus complejos expuestos a Robert Pattinson. No dijimos nada en un rato, ni nos miramos. Sólo nos mantuvimos pegados, sentados, pensando.
-No veo mi camiseta por ningún lado.- Dijo, haciendo una mueca con la boca y pasándose una mano por el pelo.
-Ya.-Tragué saliva.- Mi camisa esta en esa mesilla, ¿me la pasas?- No quería mirarle, me daba demasiada vergüenza tener tanta…vergüenza.
-Claro.- Se dio la vuelta, levantándose un poco de la cama, lo que hizo que la sabana resbalara y dejara a la vista su maravilloso trasero. Me fijé en él, acalorándome, y probablemente también, abriendo la boca. Se volvió de nuevo hacia mí con la camisa en sus manos, y levanté rápidamente la vista. Sabía que estaba completamente roja. Y le sonreí sofocada.
Me deshice de la sabana y me puse la camisa rápidamente. El no estaba mirando, pero tampoco tapaba mucho. Me di la vuelta sentándome en la otra esquina. Abrí el cajón de la ropa interior que estaba en la mesilla de noche, y me puse unas bragas.
Me levanté mareada, y ande hasta la puerta. Cerré los ojos un segundo y le miré.
-Voy a…preparar algo para comer. ¿Quieres algo especial?
-No.-Negó violentamente.- Cualquier cosa, gracias.
-Vale. Hay toallas en el baño, puedes ducharte si…no es demasiado suplicio- Soltó una carcajada. Sonreí.- Yo…me ducharé en el otro.
Asintió con su sonrisa de medio lado, y con su mano derecha en su maravilloso pelo. Parecía aliviado e igual de avergonzado que yo.
Asentí y salí de la habitación cerrando la puerta.

PVRobert

Vi como salía de la habitación, mientras me recreaba con su precioso cuerpo, recorrí sus piernas, sólo con unas bragas negras y su camisa de un tejido transparente que dejaba todo a la vista. Me volvía loco.
Ella se había levantado de la cama y me había dejado un rato de intimidad en su propia habitación. ¡Dios! Era un idiota. Me sentía tan avergonzado. No había sido capaz de menearme de la cama. ¿Cuántos años tenia?. Ya me había visto desnudo, no había motivo para ponerse nervioso porque lo volviera hacer.
Y ella lo había notado, por eso se había ido…Era un verdadero encanto, y tan atenta. Suspiré.
Aún estaba en la cama. Me pasé una mano por el cabello, y tiré la sabana a un lado, levantándome. Eché un vistazo a la habitación en busca de mi ropa, vi los calzoncillos y los pantalones, pero no había ni rastro de la camiseta. Estaría debajo de la cama, pero estaba de pie, totalmente desnudo, y me sentía un tanto ridículo, así que me fui directo a la ducha.
Cogí una toalla, olía a su suavizante, inhale ese aroma cerrando los ojos. La dejé en el retrete. Entré en la ducha, encendí el agua y deje que cayera sobre mi pelo, mi cara, mi pecho, mis piernas.

PVCarla
Agité mi pelo, después de secarlo con la toalla y de peinarlo.
Me puse una camiseta negra con letras de Sandra, y unos shorts grises que estaban para planchar con leotardos. Me calcé las botas planas de tachuelas. Y fui a preparar el desayuno a la cocina.
Al pasar por el salón, vi la camiseta de Robert en el sofá. Sonreí y la cogí. El Yo nunca…Puse los ojos en blanco. Recogí también sus zapatillas y fui hacia mi habitación.
Llamé a la puerta pero no contesto. Oí el agua de la ducha, así que entré.
¡Joder!, parecía una leonera. Hice la cama y recogí su ropa.
La coloqué encima de la cama. Su camiseta, sus pantalones, sus boxers…Estuve a punto de olerlos…
No seas patética.
Vale, aun tengo algo de dignidad. Los doblé y los dejé al lado de un calcetín…y el otro no lo veía. Me agaché y levante un poco el edredón para mirar debajo de la cama, ahí estaba, lo cogí y me levanté. Puse sus nikes en el suelo, debajo de los pantalones. Fui a por una camiseta de Chris a la habitación de Sandra, y no vi nada más para un tío. Así que fue lo único limpio que pude dejarle.
Recogí también mi ropa, y la metí en la lavadora.

Preparé macarrones con tomate y carne picada, eso le gustaba a todo el mundo, ¿no? Y me senté en la mesa, esperando a que saliera.
Le vi aparecer por la puerta. Llevaba la misma ropa que ayer y la camiseta que le había dejado. Con el pelo revuelto y mojado, pero igual de perfecto y sexy que siempre, incluso más. Me derretí.
-Gracias, por…-se señaló la ropa.- Y por ordenarlo todo. Cuando he salido del baño parecía otra habitación.- Se mordió un labio, meneando la cabeza, mientras se acercaba a la mesa.
-De nada.- Sonreí.- ¿Macarrones con tomate?-hice una mueca.
-Sí, por favor. Me encantan. Gracias.- Se sentó y le serví la comida en su plato. Los probó. Terminó de tragar.- ¡Están muy buenos!- estaba sorprendido. Gracias cielo.- Deberías ver la mierda que como normalmente. Aquí suelo comer en casa de mis padres, pero no siempre. Y yo no se hacer nada.- Se encogió de hombros y siguió comiendo. Sonreí. - ¿Hoy vas a hacer algo por la noche?, ¿tienes planes?- Asentí con la boca llena. Tragué.
-Pues sí. Ceno con Jack. O’Connell, Cook de Skins.
- Sé quien.- Se puso serio.- Así que vais a cenar juntos. ¿Os lleváis muy bien?, ¿Qué tipo de relación tenéis?.-Entrecerró los ojos, apoyando una mano en su boca.
-Sí, la verdad es que es un encanto. No sé, me hace mucha ilusión conocer a gente que no seáis vosotros y Sandra, y cuatro tíos de clase. Además va a presentarme a sus amigos.- Me ríe emocionada. El me miraba detenidamente, sin cambiar su expresión.- Es como si lo conociera de siempre. Cuando pasas tanto tiempo con alguien “viviendo”- hice el gesto de las comilla con los dedos.- ese tipo de experiencias tan intensas, creo que se crea una especie de conexión…difícil de explicar.- Me encogí de hombros.- Supongo que tú lo entiendes mejor que nadie, ¿no?- No sé, llevas liado con tu compañera como tres años. Sonreí, y él me la devolvió, quitándose la mano de la boca, y relajándose.
-Sí, supongo que lo entiendo. Entonces sólo sois amigos, ¿no?, bueno, quiero decir…buenos amigos. Que os lleváis muy bien, vamos.
-Genial. Yo lo estoy literalmente flipando con todo esto de la peli –desorbité los ojos, suspirando.- y él me esta apoyando mucho, esta siendo de mucha ayuda cuando me entra la angustia. –Volvió a sonreír.
-Está muy bien tener a alguien que haya vivido o este compartiendo toda esta locura, ayuda a no pegarse un tiro –asintió varias veces.

Después de comer fuimos a recoger el salón, pero alguien llamó a la puerta. Miré por la mirilla.
-¡Joder!, es Rachel.-murmuré enfadada.
-¿Rachel?- preguntó sobresaltado.
-Sí, Rachel.- Me le quedé mirando. Estuvimos unos segundos en silencio, deliberando qué hacer. El se paso la mano por el pelo.
-¿Me escondo en tu habitación?
-Sí, mejor.- Le dije, acercándome a la puerta y haciéndole un gesto con la mano. Cuando se perdió de mi vista abrí.- ¿No tienes casa?
-Hola, yo también me alegro de verte.- Elevé las cejas, no estaba de humor.- ¡Joder!, solo quería saber que tal ayer…¿Qué tal?.- Sonrió abiertamente.
-Bien, aunque no tuvo ninguna gracia que me dejaras sola.
-¿Sólo bien?. Te dejé sola porque…espera un momento y ¿Rob?.
-En su casa, supongo.
-¿QUE?, ¿no ha pasado la noche contigo?. Os dejamos solos.- Estaba atónita. Meneó la cabeza sin creérselo.
-Sí, me di cuenta. Pero no somos elefantes a los que metes juntos en una habitación y se ponen a fornicar.- Eso no es del todo cierto. Tú calla.
Abrió la boca sorprendida, y giró la cabeza hacia el cuarto de estar. Meneó la lengua hacia arriba abriendo aun más la boca. Señaló la mesa llena de botellas, y se dirigió hacia ellas.
-¿Y esto?. Ja, demasiada bebida sólo para ti.- Se puso las manos en la cintura de forma autoritaria.
-Bebo mucho.- Contesté desde la entrada.
-Claro. Hay dos vasos.- Dijo orgullosa. Abrí la boca para replicar, pero la cerré, no tenía nada que decir.- ¡ROB!- Me pasé una mano por la frente y la deje apoyada en mis ojos.
-Rachel, tú por aquí.- Se puso a mi lado. Ambos nos miramos impotentes. Rachel sonrió al sentirse vencedora.
-¡Genial!, entonces ha habido polvo, ¿no?- Esto era demasiado.
-No, Rachel, no habido polvo. Subimos a echar la última, y le siguieron un par más y una botella de whisky, nos pusimos pedo, y nos quedamos dormidos, sin sexo.- Me estaba cabreando más a cada segundo. No me gustaba tener que hablar de estas cosas cuando ni yo misma sabía qué eran. Y menos si el susodicho era Robert Pattinson y además estaba presente en la conversación. Su sonrisa se desdibujo, dando lugar a una mueca. Miró a Robert inquiriendo una respuesta. El negó con la cabeza.
-¡Joder!. Mira que lo preparamos todo y ni por esas. Vosotros no necesitáis un empujoncito, hay que tirarse con vosotros a la piscina.
-No. El problema es que nadie necesita ningún empujón. Las cosas pasan si tienen que pasar y punto. Ni que tuviésemos 15 años. No es necesario que juegues a celestina, y menos conmigo, ni que os divertías con esto ¿Acaso voy yo propiciando nada con…?- Me callé, porque probablemente Rob no supiese nada. Pero elevé las cejas y le hice un gesto con la cabeza.
-Vale, lo siento. Sólo pretendía ayudar. Pero ya lo he captado. No necesitáis mi ayuda. Vosotros a lo vuestro.-Asentí más relajada. Y ahora me sentía un poco mal por como había reaccionado. Robert estaba apoyado en el marco de la puerta, sin decir ni una palabra.
-Me alegro de que lo hayas pillado, zorra.-Sonrió, y vino hacia mí. Me abrazó.
-Genial. Hoy cenas con Jack, ¿no?- Asentí. Ella puso morritos.- Vale, pues mañana nos vemos.- Le dio un abrazó a Rob- Y a ti esta noche.- Se encamino a la puerta y se marchó.
Robert y yo nos quedamos mirándonos en silencio. El tenía una mano en el pelo, y seguía apoyado en la puerta, con los ojos entrecerrados.
-Lo siento, no quería mentirle, ni alterarme tanto. Pero no soporto que se diviertan con…-Suspiré. El vino a mi lado.
-Tranquila, si yo pienso todo lo que has dicho. Además no tienen que saberlo todo.- Me abrazó. Escondí mi cabeza en su pecho, mientras me acariciaba la espalda.- Por cierto, ¿con quién no vas propiciando nada?.- Le miré un segundo, debatiendo si contárselo o no.
-No quieras saberlo. Con suerte te enteraras algún día de estos.
-¿Le conozco?- Sacudí la cabeza dándome la vuelta, le agarré de una mano y tiré de él.-¿No me vas a contar nada?.
-Calla anda.- Suspiró dándose por vencido, y me siguió.

Me ayudó a recoger y limpiar el salón. Estuvimos hablando de tonterías y haciendo el idiota un par de horas.
-Creo que debería irme ya. –Dijo mordiéndose un labio.
-Claro. –Pasó sus manos por los muslos y se puso en pie. Yo le seguí hasta la puerta. Nos quedamos mirando sonriendo. El se acercó a mí algo indeciso, y se agachó hasta que rozó mis labios. Fue abriendo los suyos despacio, capturando los míos delicadamente, presionándolos con cuidado. Se separó, y pude volver a coger aire. Sonreí soltándolo. El dibujo su media sonrisa.
-Mañana te llamo, ¿de acuerdo?. –Asentí. Aun con su mano en mi mejilla, me besó en la frente, se dio la vuelta y desapareció de mi vista.
Me apoyé en la puerta, mareada. Con la sonrisa más grande del mundo. Me mordí el labio riendo. Estaba eufórica, me hubiese puesto a gritar y a dar saltitos idiotas por toda la casa, pero mi cuerpo simplemente no conseguía hacer nada. Fui al salón y me senté en el sofá, sin poder borrar la sonrisa de mi cara.


Bueno nenas, pues creo que en dos semanas no voy a escribir el siguiente, que tengo muuucho que estudiar. Creerme que preferiria estar pensando en todo esto que en fisica, quimica y optometria peeeeero es lo que hay. Espero recompensar por la espera.
Besitossss

jueves, 20 de agosto de 2009

Capitulo 7: Yo nunca…

Oh, oh, oh.
Robert Pattinson va a subir a tu casa.
Di un millón de gracias a Dios por habérseme ocurrido limpiar la casa el día anterior, mientras abría la puerta del portal. No es que intuyera que le gustaran las casas impecables, estaba segura que la mierda le daba igual, pero a mí no.
Al entrar, encendí la luz de las escaleras. Robert seguía a mi lado, con su brazo en mi hombro derecho, hasta que nos paramos esperando el ascensor y él se pasó la mano por el pelo. Yo me balanceé repetidamente sobre mis pies. Los dos sin decir ni una palabra. De vez en cuando nuestros ojos se encontraban, y nuestros labios dibujaban tímidas sonrisas.
El ascensor bajó y nos montamos. El se apoyó en una de las paredes y yo en la de en frente. Más de lo mismo. Silencio, miradas, sonrisas. Y calor, mucho calor. En un momento me perdí por completo en sus ojos. Era perfecto. Dolía tanto mirarle. Suspiré, sin apartar la mirada. Entonces el ascensor dio un pequeño saltó, sobresaltándome. Me giré y salí de él cuando las puertas me dejaron paso. Notaba las pisadas de Robert tras de mí.
Abrí la puerta, y me hice a un lado para que entrara. Pasó delante mía con una de sus manos en el pelo. Encendí la luz y cerré la puerta. Le guié hasta el salón, donde dejé las llaves.
-Siéntete como en casa.- Sonreí. El estaba de pie, nervioso y confuso. Asintió y tras pensárselo un poco se sentó en uno de los sofás. Yo me di la vuelta y me dirigí a la cocina a por combustible. Al llegar me apoyé en la pared.
-Wow, wow, wow.
Abrí la nevera y balanceé la puerta a modo de abanico, intentando refrescarme con el aire frió. Cogí un par de Heinekens y metí un pack de seis al congelador para que se enfriaran más.
En el umbral de la puerta respiré profundamente y fui a su encuentro.
Ahí estaba sentado. En mi sofá, con la cabeza en la rodillas. Al sentirme la levantó, y sonrió ampliamente cuando vio…las cervezas.
-Cuanto te he echado de menos, nena.- Dijo cogiendo una de las botellas y dándole un sorbo. Puse los ojos en blanco y me senté en el sofá de al lado.

Después de darle el último trago a mi cuarta cerveza y de empezar a notar las agujetas en mi estomago, me levanté a por otra Heineken. El dejó la suya en la mesita.
-¿Otra?- Le pregunté.
-¿Intentas emborracharme?- Me di la vuelta ofendida. Oí su risa de fondo.
Cuando volví sólo llevaba conmigo una botella. El me siguió con la mirada, intrigado, hasta que me senté.
Seguía observándome con los ojos entreabiertos.
-Jamás intentare emborrachar a un alcohólico.
-Era broma.- Dijo, poniendo los ojos en blanco. Yo sonreí ampliamente.
-¿En serio?.- Bufó y fue a la cocina a por una.
Después se sentó, a mi lado en el mismo sillón. Con un gesto, fingido, de enfado. Sus ojos recorrieron la estantería, y se abrieron desorbitadamente cuando se toparon con algo de su interés.
-¿Eso es whisky?- Se levantó. Yendo hacia él como quien camina hacia su dios.
-No. Un día que me meaba y el agua estaba cortada. El señor Walker era lo primero que tenia a mano, y…bueno supongo que puedes imaginarte el resto.- Me miró sonriendo, y sacudiendo la cabeza. Volvió a posar la mirada en su reliquia. Cogió dos vasitos de chupito de la cristalera y se sentó más cerca de mí, apoyando la botella y los vasos en la mesa.
-Es hora de pasar a algo más fuerte, ¿no crees?- Levantó su botella de cerveza y de un trago se la acabo casi por completo, mientras yo le miraba perpleja. Se volvió hacia mí.- ¿Qué?, ¿te apetece o no?.- Estaba enfermo. Suspiré.
-Por supuesto.- Sonrió emocionado. Abrió la botella y llenó los dos vasitos. Me dio uno, y él cogió el otro.
-¿Algún juego?
- En mi pueblo se brinda por cosas y eso.- Dije con sarcasmo.
-Bueno, pero eso es más aburrido.- Parecía un crío.
-Creeme, después de un par, todo es divertido.- Soltó una carcajada.- Y puede que en este caso lo sea hasta con el primero.- Negó con la cabeza.
-¿El Yo nunca?
-¿De qué va eso?
-Dices algo que no has hecho, lo haces y bebes. También puedes decir algo que ya has hecho, pero tienes que hacerlo igualmente.- Sonreía alegremente. Aun viéndolo todo borroso, podía apreciarle maravillada. Lo que tú quieras, cielo.
-De acuerdo.- Me encogí de hombros.- ¡Juguemos!
El se balanceó excitado.
-Empiezo. Yo nunca…- Dirigió los ojos hacia arriba, pensando.- he bebido cerveza.- Le dio un trago a mi botella y luego se bebió el chupito. Agitó la cabeza y me miró sonriendo.- Te toca.
-Wow. ¿Cerveza?, ¿en serio?. Divertido de verdad.- Dije asintiendo. El se rió, y me indicó con la cabeza que me tocaba.- Yo nunca…he saltado en este sofá.- Un poco avergonzada, me subí al sillón y pegué un brinquito. El empezó a descojonarse y me dio el vasito mientras yo me sentaba de nuevo. Bebí. Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo. Puse cara de asco, abriendo la boca y abanicándomela con la mano.-Arde.
El seguía riéndose.
-¡Que desmadre!-Dijo irónicamente. Sonreí, poniendo los ojos en blanco. Volvió a llenar los vasos, pasándome uno y quedándose el otro.- Yo nunca…he gritado en tu casa. ¡AAAAAAAH!- Me tiré en el sofá partiéndome el culo. El también se reía. Me incorporé llorando.- Tampoco es para tanto.- Dijo entre carcajadas.
-Deberías haberte visto la cara.- No podía parar de reírme. Respire profundamente.-Ufff.- Me abaniqué con la mano, mientras él sacudía la cabeza.

Media botella de whisky después, y docenas de Yo nuncas absurdos y ridículos, él tenia unos notables coloretes en sus mejillas y apenas podía abrir los ojos, y yo ya no veía nada, tampoco sentía vergüenza ni estaba nerviosa.
Se acababa de descalzar por el juego y estaba sentado a mi lado con las piernas cruzadas a lo indio encima de mi sillón. Mirándome mientras una risa continua inundaba el ambiente. Era mi turno.
-Yo nunca… me he quitado un jersey.-Tiré de una de las mangas del mío, y después de la otra hasta quitármelo del todo. Lo dejé caer en el suelo y bebí. El whisky en esos momentos era igual de insípido que el agua. Los volvió a llenar.
-Yo nunca… te he visto los tobillos.- Me quite las botas y uno de los calcetines. Subí una pierna al sofá y él me remangó los pantalones, dejando visible mi tobillo derecho. Con las dos manos sujetando mi pie, deslizó un dedo desde los míos hasta el empeine, dibujando un círculo alrededor del tobillo. Cerré los ojos sintiendo sus caricias. Al abrirlos él dejo caer mi pie y cogió el vaso.
-Yo nunca…te he visto sonreír.- Puse su cara entre mis manos, mirándole fijamente a los ojos y acariciando su mandíbula. Recorrí con mis pulgares su labio inferior hasta llegar a sus comisuras, estirando de ellas hacia arriba, él hizo el resto, formando una perfecta sonrisa. Retiré mis manos, mientras ambos seguíamos observándonos. Bebí y llené de nuevo ambos vasos. El deliberó un segundo y pude ver como sus ojos se volvían más ansiosos.
-Yo nunca…he besado tu estomago.- Levantó mi camisa hasta la cintura, y la abarcó con sus dos manos. Las deslizó despacio por ella, parándose en mi vientre. Acariciándolo de un lado al otro, arriba y abajo. Fue bajando la cabeza poco a poco, acercándose a mí. Noté sus labios, apoyándose en mi estomago, dándome un dulce beso. Me estremecí. Levantó la cabeza y bebió, clavando sus ojos en los míos, sonriendo. Le devolví la sonrisa, mientras me acercaba a él.
-Yo nunca…-susurré delicadamente conforme me aproximaba a su cuello- he besado el lóbulo de tu oreja.- Antes de rozarle siquiera, noté como un escalofrió recorrió todo su cuerpo. El contacto del aire procedente de mi boca con su piel había sido suficiente. Aun así, besé con cuidado su lóbulo, bajando mis labios por su mandíbula hasta su barbilla, ahí los separé de su piel y levanté la cabeza. Nuestros labios estaban prácticamente pegados. Sus ojos miraban los míos y yo miraba sus ojos sonriendo. Alejé mi cabeza de la suya, llevándome el chupito a la boca. Y su mirada buscó la mía confuso. Podía notar como se iba encendiendo. Su mandíbula estaba cada vez más tensa y sus ojos cada vez más ardientes.
-Yo nunca…-Acercó su cabeza a mi oído, mientras sus manos recorrían mi tronco por dentro de la camisa. Encogí el estomago y me mordí el labio. Susurró- he desabrochado tu sujetador.- Lo acababa de hacer. Se separó de mí. Sonreía abiertamente. Estaba satisfecho. Me estaba excitando y lo sabía. Tragué saliva, mientras él volvía a llenar los vasos y se bebía uno. Ahora era mi turno.
Metí mi brazo por una de las mangas de la camisa y agarré uno de los tirantes del sujetador. Tiré de él hacia fuera, liberándome. Metí mi brazo por la otra manga y sujeté el otro tirante, sacándolo y liberando a mi otro brazo. Después tiré de él. El primer tirante se volvió a introducir en mi camisa, deslizándose por mi cuerpo hasta salir por la otra manga. Todo esto bajo la atenta mirada de Mr Pattinson. Tenía la boca abierta, mientras seguía el movimiento de mi sujetador al caer al suelo. Dirigió la mirada hacia a mis pechos. La camisa era transparente, estaba segura de que en ese instante mostraba más de lo que insinuaba. El estaba apunto de explotar. Pero yo aun no había acabado.
-Yo nunca…- Aproximé mi cabeza a su oído, mientras mis manos se deslizaban por sus muslos hasta llegar a sus ingles. Murmuré.-he desabrochado tu bragueta.- Coloqué mi cabeza delante de su cara. Y mis manos se apoyaron en él. Empezaron a desabrochar cada uno de los cinco botones que tenían sus pantalones. Pude notar como se iba endureciendo con cada botón que le liberaba de la presión. Mientras, mis ojos admiraban su melanina fundiéndose en sus iris, clavados en mis ojos.
Cuando acabé, aparté mis manos de él, pero no me moví ni un milímetro. Estábamos prácticamente pegados. Sonreí seductoramente. El también lo hizo. Sin pestañear, con sus labios a un centímetro de los míos dijo:
-Yo nunca…te he besado.- Y nuestros labios se fundieron, ansiosos y llenos de pasión.
Nos dejamos caer en el sofá. Puso su mano en mi cuello posando mi cabeza despacio sobre el cojin, y la otra en mi cintura, bajando por mi cadera, hasta mi muslo.Yo tenía mis manos en su nuca, agarrándose a su pelo.
Estaba sobre mí, aun con nuestras bocas explorándose, entre mis piernas. Había dejado de respirar por completo, y mi cuerpo no necesitaba aire ninguno. Pedía otra cosa, suplicaba otra cosa. Necesitaba sentirle. Pasé una de mis manos al inicio de su espalda y fue explorando su tronco por debajo de la camiseta. Ardía. Nos separamos un segundo, para volver a fundirnos con más ganas. Mi mano fue bajando por su estomago, mientras notaba como se hinchaba y deshinchaba rápidamente al compás de sus latidos. La mano que seguía en su pelo, agarró su camiseta y tiro de ella hacia arriba. Nos volvimos a separar, para poder quitársela. Nuestros ojos estaban clavados los unos en los otros. Perdí los suyos de vista un instante cuando la camiseta le tapó la cabeza, pero de inmediato volvieron a estar mirándome.
Me volvió a besar, posándose otra vez sobre mí. Introduciendo su mano por debajo de mi camisa, acariciando mi piel delicadamente. Apartó sus labios de los míos, y fue recorriéndome despacio, hasta llegar ansioso a mi cuello, mientras sus manos empezaron a desabrochar mi camisa por abajo. Un botón…dos…tres...cuatro...De repente paró y se incorporó jadeando.
-¿Estas segura?- Le miré confusa.- Quiero decir que…bueno…-Su respiración era entrecortada.- no quiero hacer nada que no quieras.
Dibujé una amplia sonrisa. Me levanté poniendo mi cara muy cerca de la suya. Le di un pequeño empujón sentándolo. Me acomodé encima de él. Esperaba haberle dejado claro qué era lo que quería. El pareció captarlo, porque después de dedicarme su media sonrisa, se abalanzó sobre mí. Esta vez sus manos desabrocharon los botones de arriba, abriéndola un poco por uno de mis hombros, mientras lo besaba. La otra mano fue bajando por mi clavícula hasta encontrar a uno de mis pechos, recorrió su contorno despacio, y después lo agarró fuerte. Soltado un gemido le susurré en el oído.
-Deberíamos ir a mi habitación.- Al segundo se levantó conmigo en brazos, yo me abracé a él apoyando mis piernas en sus caderas. Empezó a andar, mientras nos devorábamos el cuello. Se tropezó con la mesita. Y chocamos contra la puerta de la cocina.
-No…mm…sé…donde- tragó saliva.- donde…donde es.
-Mmm…al final.
Se deslizó pegado a la pared, hasta que encontró un hueco y siguió andando muy deprisa, hasta que otra pared nos paró. Era el final del pasillo.
-A la derecha…a la derecha.-Le indiqué jadeando.
Se aceleró, hasta que caímos en una cama. Sí, era mi cama.
Me arrastré sentada hasta la almohada. Mirándole fogosamente, mientras le esperaba. Se acercó a mí gateando. Cuando me tuvo a su alcance. Me acarició la cara con una de sus manos, atrayéndome hacia él. Nos besamos, primero dulce y suavemente. Sus labios capturaron mi labio inferior, y los míos su superior, despacio fueron abriéndose más, abarcándonos enteros. Poco a poco fue tumbándose sobre mí. Meneando los labios ansiosamente, me dejé caer por completo en la cama.
- His clocks are all wrong, but he knows by how much
De repente Two hearts in two weeks empezó a sonar en mi habitación. El se incorporó asustado. Y yo me volví hacia el reproductor confusa. Sonreí, soltando aire fuertemente. Notaba algo duro sobre lo que estaba sentada.
-Es…el mando.-Lo saqué mostrándoselo. El se rió, suspirando. Lo dejé en la mesilla de noche y puse mis brazos entre mis piernas, abrazándolos. Nos miramos sin decir nada, mientras la música sonaba. Y comencé a prestarle atención a la letra. El sonrió inquiriendo si podía seguir. Asentí devolviéndole la sonrisa.

Leave you cold and surprised
you know he broke two hearts in two weeks.


Se acercó y empezó a besarme el cuello. Me quede quieta, dejándole hacer lo que quisiera.

He’ll swallow your bones and steal all your spit
And bring you to life like a talking puppet
Like a talking puppet he’ll play with your limbs
Swap them around and tie them to strings

Iba a dejar que hiciera conmigo lo que quisiera. Sí.
Cogió mi cara entre sus manos y besó mis labios. Yo le respondí con ánimo.

Leave you cold and surprised
You know he broke two hearts in two weeks

Me aparté de sus labios y bajé por su cuello. El también fue bajando por el mío hasta mi hombro.
Quería hacerlo. Sí, sabía que para él no iba a ser más que otra. Que al día siguiente iba a ser sólo otro corazón roto por él. Pero no me importaba ya lidiaría con eso en su momento.
Levanté su cara y le besé. Introdujo sus manos por mi camisa casi totalmente abierta, acariciando mi espalda ávidamente. Me agarré a su culo, empujándolo hacia mí. Sus manos se movían rápido por mi cuerpo, reposando fuerte en mis caderas. Deslizó una mano por mi ingle, llegando a mi bragueta. Soltó el botón y bajó despacio la cremallera.

Don’t let it begin to know where you win??
Cus he sired?? but he smelt your scent
Insanity went out you to the day??

Volví a apartar sus labios de los míos, y me escondí en su cuello, de nuevo. Esto iba a doler pero no podía romperme el corazón, no le iba a dejar utilizarme.

Subió de nuevo sus manos por debajo de la camisa, por mi estomago. Desabrochó los dos últimos botones que quedaban y me la quitó. Acariciando suavemente mi torso, dibujando el contorno de mis pechos con sus labios.
Me estremecí.
¡A la mierda con mi corazón!
Atraje su cara hacia la mía. Besándole con más ansias. Le aparté a un lado y despacio fui quitándole los vaqueros, bajo su atenta mirada. Cuando acabé, él hizo lo mismo con los míos. Y volvió a posicionarse entre mis piernas. Besando dulcemente mi hombro, mi clavícula, mi pecho, mis costillas, mi ombligo, mi vientre. Acariciando de un lado a otro con sus labios mi piel por encima de mis bragas. Con uno de sus dedos las abrió delicadamente, tirando de ellas hacia abajo. Deslizándolas, mientras me acariciaba el interior de las piernas al bajarlas. Cuando llegó a los tobillos saqué mis pies de ellas, y él las tiro al suelo, sonriendo. Se acercó a mí y me besó.
Bajé despacio por su espalda hasta encontrarme con sus boxers de cuadros, los agarré con cuidado y se los quité con su ayuda.
Se tumbó sobre mí, completamente desnudo, acariciando mi cara. Pude sentir su excitación muy cerca de mi, demasiado cerca. Apreté los labios y tragué saliva, mientras intentaba respirar. Entrelazó una de mis manos con la suya, apoyando nuestros brazos por encima de mi cabeza, en la almohada. E incorporándose un poco me penetró, muy despacio, dejando que le sintiera todo en mi interior, hasta el fondo. Noté una sacudida en la boca de mi estomago, y vi como cerraba lo ojos, mordiéndose el labio inferior con fuerza. Los abrió mirándome, y soltó aire fuerte. Yo gemí entrecortadamente mientras nuestras miradas se fundían. Reposó en mí unos instantes, recreándose con el calor.
Sin desviar los ojos, salió de mí igual de despacio, pero no del todo. Sin avisar, volvió a introducirse entero. Volví a gemir, mientras él se sacudía. Cada vez más deprisa fue embistiéndome de la misma manera. Entraba entero, esperaba, y salía un poco. Entraba entero, esperaba, y salía un poco.
El ritmo fue aumentando progresivamente, mientras yo me contraía, abrazando su sexo con todas mis fuerzas, excitándome más y más, hasta conseguir el clímax, al tiempo que el empujaba con intensidad, vaciándose en mí, mientras los dos gritábamos sin voz.
Poco a poco fue aminorando la marcha. Seguía saliendo y entrando en mí, pero casi inapreciablemente, con movimientos muy sutiles. Pero suficientes para seguir complaciéndome.
Mis piernas abrazaban con fuerza su cuerpo, y el brazo que no sujetaba su mano acariciaba despacio su espalda, acompasando mi respiración.
Aún en mí, me besó en la frente, todavía jadeando. Y se llevó nuestras manos entrelazadas a la boca, rozando suavemente el dorso de la mía con sus labios. Yo le besé el hombro pausadamente.
Despacio salió y se dejó caer en la cama a un lado de mí, atrayéndome hacia él, abrazándome fuerte, apoyando su barbilla en mi cabeza, respirando tranquilo.
Mi cabeza descansaba en su cuello. Inspire intensamente. Y percibí su olor. Sí, había sido una gran dosis de Robandrostadienona. Me iba a costar desengancharme. Sonreí completamente satisfecha. Por esta noche merecía la pena hasta morir.
Acababa de terminar Take a bow, y la lista de reproducción que había estado sonando. Todo se quedó en silencio.
Seguí respirándole, tranquilizando a mi sistema nervioso, hasta que me dormí.

martes, 11 de agosto de 2009

Capitulo 6: Y con nocturnidad y alevosia

Llegué a casa sobre las 12. Esa mañana en Recursos Humanos yo sólo repasé anatomía de Robert Pattinson, y en Seguridad Social me centré especialmente en su boca, sus labios, su lengua, su textura, su sabor, su aliento, su calor…sus besos...En pleno invierno la mitad de la ropa me sobraba. No me había concentrado en otra cosa en toda la mañana. Reviviendo una y otra vez lo anoche acontecido.
Cuando el profesor había acabado la clase, y la mitad de mis compañeros ya habían desaparecido, yo seguía sentada, mirando al encerado. Agnes había tenido que avisarme de que la clase estaba prácticamente vacía.
Ya en casa mi mente seguía volando por los mundos de Rob…Esto no tenía que ser nada sano.
Sacudí la cabeza y me centré en preparar la comida.
De pronto sonó el timbre.
Abrí.
-¡Hola! ¡Buenos días!- Rachel entró, sin que nadie se lo ofreciese, con una gran sonrisa y gafas de sol. ¿Gafas de sol, en febrero, en Londres?. Joder, menuda juerga se habían pegado.
-Hace ya un rato que es de día, cielo. Bonitas gafas, por cierto.- Elevé las cejas.
-He dormido una hora y media…Y ahora tengo comida familiar…-Se tiró en el sofá, tapándose la cara con un cojín.
-¿Y qué haces aquí?- se quitó el cojín de la cara y me miró excitada.
-Buuuueno…No fui yo a la que Robert Pattinson llevó a casa anoche…-Se quitó las gafas y me guiñó un ojo.
-Joder que ojeras…
-Zorra.- Se las volvió a poner, mientras yo sonreía.- ¿Y bien?
-¿Y bien?-enarqué las cejas y giré la cabeza a un lado.
-¿Que qué paso?. ¿Hablasteis?, ¿lo arreglasteis?.-Iba alterándose a cada pregunta. Suspiré.
-Lo hablamos y lo arreglamos, sí.-Asentí, esperando que eso le fuera suficiente. Se incorporó emocionada. No lo iba a ser.
-¿Y qué?. ¿Pasó algo más?- preguntó moviendo las cejas. Esperé un segundo. ¿El beso más maravilloso del mundo cuenta?.
-No.- Mentí. Su cara adquirió un gesto de decepción, mientras me observaba detenidamente.
-Espero que eso sea verdad. Porque como haya pasado algo y yo no sea la primera en saberlo, te estrangulare con estas preciosas manos.- Intentó sonar amenazante, pero cuando meneó sus manos en mi dirección hizo que yo soltara una carcajada.
-Claro, nena. Sabes que jamás te mentiría…te tengo demasiado miedo.
-Ja,ja y ja.-Se disgustó.- Dais asco. Pero bueno.- Sonreí. No me sentía mal por mentirle, porque no sabía muy bien lo que ese beso había significado. Si pasaba algo de verdad, se enteraría.
-Y tú, ¿qué?. ¿A qué hora habéis acabado?.
-Bueno, todos se fueron a las 8 y poco, pero Tom y yo seguimos en su apartamento. He llegado hace tres cuartos de hora a casa…- Volvió a taparse con el cojín.
-Así que tú y Tom, ¿eh? Ummm, interesante…-Asentí varias veces con la cabeza.
-Uff por favor, que es Tom.- Pude ver como sonreía exageradamente, por el hueco de cojín que dejaba para respirar.
-¡Oh Dios!. ¿Te lo has tirado?- Abrí la boca por completo.
-Shhh. ¡No! ¡Claro que no!- Se abalanzó contra mi y me tapó la boca con la mano. Me aparte de ella como pude.
-¡Ooooh! Pero te lo quieres tirar…-Ahora fui yo la que se tapó la boca, riéndome.
-No, no es eso. No tiene gracia si me lo tiro. Lo que mola es el tonteo.- Dijo frustrada, dejándose caer en el sofá. Negué alucinada con la cabeza.
-Uff, sois lo peor…- Ella se levantó y se dirigió hacia la puerta. Con la mano en la manilla, se giró.
-Y vosotros unos sosos de mierda.
-Bueno…lo que mola es el tonteo, ¿no?-le contesté con ironía. Enarcó las cejas y se marchó.


En el camerino, Rachel y yo esperamos para grabar. Ella estaba tumbada en el sillón, con los pies encima de mis rodillas. No paraba de bostezar, y cada vez que lo hacia unos lagrimones enormes caían por sus mejillas. Solté una carcajada.
-No te va a venir mal para el funeral.
-Susan me va a matar…-Se recostó hacia un lado, limpiándose las lagrimas.
-No te duermas, porque entonces sí que te va a matar. Pero en serio si no paras de llorar vas a ser una gran actriz, poco profesional, pero gran actriz.-Bostezó.- En cuanto salgamos vas directita a la cama.
-Tenemos cena en el O. En plan tranqui, porque no podemos ninguno con nuestra alma. Marion tenia que ir a trabajar a las 10…-Empezó a reírse, pero otro bostezo le interrumpió.-¡Joder que horror!. Vendrás a la cena,¿no?
-Supongo, sí. ¿Pizzas?-Asintió.
-Te paso a buscar a las 6 y media.- Cerró los ojos.
-De acuerdo. -Intenté espabilarla atacándola.-Y que ¿vas a “tontear” con Tom?.
-Ya vale con el temita, Yankee.- Me miró cabreada, pero luego sonrió.
-Te encanta.-Me reí.
-Ahhh.- Se estiró de los pelos. -No sé que me esta pasando. Toda la vida hemos hecho el tonto, con bailes, comentarios, miraditas…Pero es que últimamente es tan….sexual.- Me reí con ganas.
-¿Sexual? ¡Por dios!- Me pegó una patada en la boca- ¡Aaaauuu! Zorra.- Le baje las piernas de mí de un empujón. Se incorporó, y se sentó suspirando.
Alguien tocó la puerta.
-¡Estamos follando!.-Gritó Rach. Puse los ojos en blanco.
La puerta se abrió y Jack asomó su cabeza. Su cara paso del asombro a la decepción en cuanto vio que era mentira. Luego sonrió. Esa sonrisa me mataba. Se la devolví, mientras Rachel le tiraba una botella de agua.
-Tenemos que rodar el último polvo.- Dijo evitándola.
-Umm y va a ser un polvo muy…sexual, ¿no?- Noté un codazo en el costado.
-No, es en plan empalagoso.-Contestó confuso, mirándonos con los ojos entrecerrados. Se acercó a mí y me levantó.- Venga, que no puedo esperar a verte desnuda.- Puso voz sensual, pero al segundo estaba rojo como un tomate. Le sonreí con ganas, era tan mono.
Cuando estábamos en la puerta, me volví hacia Rachel e hice como que gemía vocalizando Tom. Empezó a descojonarse y Jack se volvió, observando todo el espectáculo. Paré y le miré torciendo la boca.
-Hey Jack.- le saludé con la cabeza, intentando aguantarme la risa. El pasó su mirada de mí a Rachel, de Rachel a mí. Asustado.
-Estáis fatal.- Le saqué del camerino, agarrándolo de los brazos.- ¿De qué iba eso?- Le ignoré.- ¿Estabas gimiendo?.

Me quité toda la ropa, menos las bragas. Jack estaba sentado en una cama en calzoncillos, de espaldas a mí. Le miré. Apreciando su espalda, aunque era pequeño, era musculoso. Observé detenidamente sus tatuajes. Siempre me habían gustado los tíos tatuados. Me tumbé en la cama y me tapé con la sabana.
-¿Ya?- preguntó Jack impaciente, al sentirme, pero sin volverse todavía.
-Sí.- Se dio la vuelta y me sonrió, metiéndose también bajo la sabana. Se colocó de lado, mirándome, con su cuerpo apoyado en uno de sus brazos, marcando bíceps y tatuajes. Los toqué. Dos mascaras y JACK THE LAD- Son un poco grandes, ¿no?
-Me gustan grandes, ¿a ti no?- Seguía clavando sus ojos en los míos, con una tímida sonrisa. Le miré detenidamente, pensando en su pregunta. Elevé las cejas y torcí la boca.
-¿De qué estamos hablando?- Soltó una carcajada.
-Pervertida.-Negó con la cabeza.- No creo que una pareja que vaya follar por última vez se tape. Esto es muy poco realista. Deberíamos hacerlo más convincente.- Abrí la boca.
-¿Sí, no? ¿Por qué no lo hacemos de verdad?, ya que nos ponemos.
-Buena idea.-Me reí alucinada.
-Ellos no saben que va a ser la última vez. Pervertido.- Metió su brazo por debajo de la sabana, y noté como su mano se apoyaba en mi cintura. Subiendo poco a poco- Jack.- Le advertí.- El sonrió sonrojándose. Y empezó a hacerme cosquillas.- ¡No! ¡Jack! ¡Para!- Me retorcí en la cama violentamente.- ¡JACK! En serio, ¡PARA!
-Chicos, ya vale. ¡Por dios!. Intento concentrarme, no chilléis.- Jack paró al oír la voz de Susan, quien estaba discutiendo algo con su ayudante, y sacó su mano, avergonzándose.
-Mira lo que has hecho. Además estoy llorando, capullo. Ahora van a tener que retocarme el maquillaje.
-No necesitas ningún retoque, estás perfecta.-Mirándole, sonreí. El enarcó las cejas.- Aunque mucho mejor sin sabana.- Seguimos riendo.
-¿Mañana tienes planes?-Preguntó tímidamente.-Negué con la cabeza.- ¿Y te apetecería cenar conmigo?. Mis amigos tienen ganas de conocerte.
-¡Claro!. Jack, me encantaría. ¿Me presentaras a tus amigos?.- Estaba realmente emocionada.
-Sí, saldremos con ellos, si quieres, claro.-Me miró nervioso.
-Por supuesto, cielo. Sería genial.- Se le iluminó la cara.
Se tumbó en la cama apoyando su cabeza al lado de la mía, en la almohada.
-Genial, sí.-Murmuró.


Salímos muy pronto. El rodaje estaba prácticamente terminado, ahora sólo estábamos regrabando algunas escenas, o puliendo el material, perfeccionando el sonido. Estaba deseando acabarla, y ver el resultado, pero eso suponía que los demás también la vieran. Que fuera real. En el fondo quería que fracasáramos y que el menor número de gente posible la viese, pero al pensar en todo el trabajo y esfuerzo de cada una de las personas que estaba participando en ella, en la ilusión de todos, me entristecía, y deseaba que triunfáramos en el festival. No por mí, ni para mí, si no por ellos.
Me tumbé en mi cama, suspirando. Pasé mi mano por la frente, y me recosté. Entonces, me vinó a la mente Robert. Su sonrisa. Sus ojos. Su voz. Y el beso de anoche. Y se me hizo un nudo en el estómago. No podía evitar pensar que a lo mejor le gustaba. Sabía que era imposible.
Cada vez que me miraba en el espejo, recordaba porqué jamás alguien como él se fijaría en mí, era de lo más normal. Pero me había besado una vez. ¡Y que beso!, y me había intentado besar en otra ocasión, pero iba pedo.
Sólo quería echar un polvo. Bueno pero era Robert Pattinson, podía tener a cualquiera mucho mejor que yo para ese propósito. Igual me había elegido a mí porque yo no iba a contar nada. Jamás diría: “Yo me acosté con Robert Pattinson”. Pero eso él no lo sabía. Aunque igual, después de tantas y tantas tías que habían pasado por sus manos, tenia un radar detecta “sumisas”.
Sin embargo, luego pensaba en las palabras de Rachel. Ella jamás me elegiría a mí como la victima de unos juegos sexuales, aunque fuera para uno de sus mejores amigos. Ella me quería. De eso estaba segura. Lo que decía iba en serio. Podían ser paranoias suyas, y lo eran, pero podía ser verdad lo de que no va tirándose a cualquiera.
Ella dijo que no iba BESANDO a cualquiera.
Sí, puede que no las bese, sólo es sexo.
Pero a mí me había BESADO, o sea que no era cualquiera.
-¡Dios, me estoy volviendo loca!.- Me senté y coloqué mis manos en las sienes.
Si no lo estas ya.
Era una locura seguir dándole vueltas a eso. Me levanté y puse música. Sonó Use me.
Pero no podía evitarlo.
¿Iría él a cenar?. Sí, probablemente. ¿Quería verlo? Sí, por supuesto.

Use me
I'm beautiful
Take me
I'm yours
Hurt me
It feels like medicine
And all I deserve

¿Y qué más da si sólo quería echar un polvo? Lo quería echar conmigo, ¿no?. Eso era más de lo que podía soñar. Me conformaba con estar a su lado, aunque sólo me quisiera para cortarle las uñas de los pies.
Sí, estaba absolutamente loca por él. Cuando le conocí mis sospechas sólo se confirmaron. Si después de tener sexo con él, ya ni me miraba, yo moriría. Pero también lo haría si él intentaba follarme y yo me negaba.
Pero yo valía más que eso, ¿no?

Your arms look so powerful
When they hold me down

Uff, yo no valia una mierda. Recordé sus brazos, fuertes a mi alrededor, subiendo por mis espalda....Noté como mi temperatura corporal subía peligrosamente.
¿Por qué coño estaba planteándome siquiera que Robert Oh Rob Mío Pattinson quería echar un polvo conmigo?.
Sacudí la cabeza. E intenté concentrarme en otra cosa. Abrí el armario y me perdí eligiendo algo que ponerme.

Use me
I'm beautiful
Take me
I'm yours

Me volví hacia el reproductor.
-Shirley guarrilla, no me digas esas cosas.


Terminamos de cenar enseguida. Todos estaban reventados. Apenas habían dicho nada, sólo comían y bebían. Robert y yo habíamos intentado animar el ambiente diciendo tonterías, pero el éxito obtenido brilló por su ausencia. Y que los demás parecieran cadáveres en vez de personas, había provocado que la única interacción posible en la mesa fuera la nuestra. El se había mostrado tan natural como siempre, y yo había intentado olvidarme de los conflictos, absurdos e insanos, de mi interior.
-En serio, chicos, yo no puedo más.- Rachel retiró una caja de pizza de enfrente suya y apoyó la cabeza en la mesa.
-Ni yo. Deberíamos irnos.- Marion colocó su cabeza en el hombro de Taylor.
-Pues yo no tengo sueño.-Tom recibió un codazo de Rach.
-Claro que tienes sueño. ¡Por dios!, si te has dormido a las 11 de la mañana.
-Sí, pero he dormido toda la tarde.-Ella puso los ojos en blanco, y se levantó.
-Yo abandono por hoy.
Todos la siguieron. Yo también me puse en pie. Y ayudé a recoger las cajas de pizza vacías.
Cuando estábamos en la puerta, Rachel se volvió con las manos en la cabeza.
-¡Joder!. Me he dejado la chaqueta en el armario de los platos de abajo. C, nena baja a por ella que estoy agotada.- Me puso morritos.
- Pero si yo no se cual es ese armario.
-Rob acompáñala, anda.- También le puso morritos.
-Pero, ¿qué coño has hecho tú en el armario de los platos?- pregunto él confuso.
-Pues he subido platos, aunque seáis unos cerros y no los hayáis utilizado.
-Pues, que vaya Robert solo.
-No, acompáñalo que no va a saber que chaqueta es.- Me empujó hacia a dentro apurada.
-¿Hay más de una?
-Sí, hay un montón. Venga, por favor.
El puso los ojos en blanco, y se adentró en el local de nuevo. Yo suspiré y le seguí.
En el sótano, encima de un armario estaba la chaqueta, junto a un montón de trapos viejos.
-Joder, ¿Cómo no la voy a reconocer entre tanta mierda?. Hasta ahí me da.-Protestó Robert cogiéndola. Yo me reí. Conociendo su estilo, lo dudaba.
Subimos y al salir nos dimos cuenta de que no estaban.
-¡Dios! Y aun encima no nos esperan.
-¡Que tíos!-Rob, se agacho y paso sus manos por el pelo, con cara de indignación.
Cogí el móvil y llamé a Rachel. Pero ella no contestó. Volví a intentarlo, pero tampoco obtuve respuesta.
Abrí la boca anonadada.
-Dime que no ha montado todo esto para dejarnos solos.- Me volví hacia él flipando.
-Me temo que sí.- El seguía con las manos en su pelo y la mandíbula desencajada, tan perplejo como yo.- Esta es idiota, y ¡Tom!. La madre que los parió a los dos. Joder que poca sutileza…-Suspiró.
-Y con nocturnidad y alevosía .- Soltó una carcajada.
De repente pasó un taxi y él lo paró.
-Creo que deberíamos coger uno cuanto antes. No es buena idea que yo ande en una calle durante mucho rato, montándome en un coche con una tía…
-Oh, claro.
Me metí en el taxi, y él me siguió.
Seguimos riéndonos de lo que acababa de pasar, sin poder acabárnoslo de creer.
-Joder esto de ser los únicos en no trasnochar es una mierda. Me hubiese tomado un par de cervezas más, encantado.- Puso los ojos en blanco y se paso la mano derecha por el pelo.- A veces es verdad que hablo como un alcohólico, ¿no?
-Que va…sólo como cualquier inglés…o español. Europeo en general.- Se rió.
-Yo es que cuando empiezo, no sé parar. ¿Es un problema?- Se puso serio. Me encogí de hombros.
-A mí también me suele pasar…-Sonrió.
-Eso me tranquiliza…- Ambos nos reímos.
No sé que pensé en ese intenté, pero no creo que mis conexiones neuronales funcionaran correctamente cuando solté:
-Hey, podemos seguir en mi casa. Sandra no está. Y tengo cerveza a patadas en la nevera, puede que comida no, pero cerveza seguro.
-¡Claro!...digo, claro, si lo dices en serio.- Se acarició el cabello, inquieto.
-Sí, te juro por dios que tengo cerveza.-Volvió a sonreír.
-Qué si de verdad no te importa que suba.- Lo pensé un poco.
-Lo de que no te duchas es mentira, ¿no?.- Puso los ojos en blanco y se hizo el ofendido.
-Creía que habías dicho que harías como que no habías leído nada sobre mí.
-¡Eh!, que esa información no la he encontrado googleandote. Me la ha contado Rachel..- Soltó una carcajada.
-Me lo creo.- Siguió riéndose.
El taxi se detuvo, ya habíamos llegado. El pagó al taxista, y yo abrí la puerta. Al salir me volví hacia él.
-¿Vienes?
-¡Joder sí!, jamás diré que no a una cerveza gratis.
-Me halaga.-Contesté confusa.
El asintió y me regalo su sonrisa, de medio lado. Suspiré y me mordí el labio, mientras me dirigía hacia mi portal. El me paso su brazo izquierdo por el hombro y me siguió.


Neeeenas os voy a echar un monton de menos!! sniff sniff
(jajajaja parece que voy para un mes y solo voy a estar fuera dos dias...)

viernes, 7 de agosto de 2009

Capitulo 5: Vale, confirmado. Era el tío más imbécil de la historia.

Recomiendo que en el momento adecuado, cuando la cancion suene en la historia, os reproduzcais Timing is crucial...
Enjoy it!!



Abrí los ojos. Y volví a cerrarlos rápidamente. La luz que entraba por la ventana era demasiado intensa. Lo intenté de nuevo. Mejor. Noté mi móvil en el vientre. Lo cogí y miré la hora. Eras las 06:51. Me estiré y lo dejé en la mesilla. En ese momento recordé que había recibido un mensaje antes de dormirme. Pero no podía ser, debía ser un sueño. Lo comprobé. Y sí, ahi estaba, un mensaje de Robert…Pattinson en mi bandeja de entrada. Wow.
Empecé a respirar entrecortadamente. Ya me había comprometido a ir al cumpleaños de Ruby, me lo había pedido ella muy amablemente, y yo le había prometido acudir. Pero no quería hacerlo. No quería verle, y tener que formar parte de una conversación incomoda y dolorosa. Sabía que me iba a hacer daño, sin que él ni siquiera lo supiese, y no quería que eso ocurriera.
Un pinchazo intenso en el estomago hizo que me encogiera.
-Joder…
Tienes que ir.
Lo sé.
Me levanté intentando respirar. Fui a la cocina y me tomé una tila, porque necesitaba fervientemente tranquilizarme. Respiré profundamente durante unos segundos. Y me dirigí a la ducha. Después me lavé los dientes.
Al salir me enfunde en unos vaqueros ajustados, una camiseta gris y un jersey de punto grueso negro. Me senté en la cama y me calcé mis botas altas.
Cogí la carpeta y me metí el estuche en mi bolso gris.
Pude ver mi ipod esperando a que lo recogiera. Me acerqué a él, necesitaba algo de fuerzas. Mi música me las daría. Alargué la mano y lo cogí.
Al salir por la puerta me puse la chaqueta de cuero.
Eran las siete y veinte y tenia clase de 8:00 a 11:00. Después iría a un centro comercial y compraría algo para Ruby. Porque estaba decidido, debía e iba ir a ese cumpleaños, fueran cuales fueran las consecuencias.


Recorrí cada tienda, mirando detenidamente cada escaparate. Nada me convencía. Tampoco la conocía como para saber qué podía gustarle, y yo apestaba haciendo regalos… Pero, en ese instante, mis ojos observaron un bolso que llamó mi atención. Era parecido a uno que ella tenía, pero de un tono cereza apagado. También tenía unos zapatos de ese color. Podría combinarlo. Entre en la tienda, y dejé de pensarlo.
Me dirigí al aparcamiento con el regalo en la mano. Y noté mi bolso vibrando, dejé el paquete en el capó, y deslicé la tapa del móvil hacia arriba.
-¿Yankee?, vete cambiada al set, ¿ok?. Susan me ha llamado para que no vaya, ya que sólo tenéis que grabar tú y Jack. Ha dicho que hoy quería repetir un par de escenas, no sé que del sonido…No sé, pero no creo que os vaya a dejar libres muy pronto, y la cena es a las ocho. Así que te recojo en el plato si te parece.
-Hola.-respondí aturdida.
-Hola-se rió.-Lo siento, es que estoy ajetreadísima. Estoy ayudando a Ruby con la fiesta y no paramos. Te dejo, que me reclaman. ¡Esto va a ser una locura!. Bye.-colgó.
-Yuupi…-dije para…mí misma.¿Cuando dice locura, quiere decir tortura?. Me apoyé en mi coche, reposando la cabeza sobre el techo, poniendo cara de dolor.


-Hoy has venido muy guapa.-Levanté la cabeza al salir del camerino. Jack estaba enfrente sonriendo.
-Ya ves.-Llevaba unos shorts desgastados, con unos leotardos negros, una camisa negra con estrellas beige, una chaqueta larga y gruesa también beige, un chaquetón negro, y unos botines de tachuelas del mismo color. Torcí la boca.- ¡Hoy tengo party!-Giré las manos, “emocionandome”, mientras fingía una sonrisa.
-Te veo con ganas.-contestó asintiendo repetidas veces.
-No puedo esperar.-Los dos soltamos una carcajada y seguimos riéndonos, mientras salíamos al exterior. Saqué la bufanda de mi bolso gris y me la puse.
Rachel estaba esperándome en su C30.
-¿Crees que si me pongo a correr con todas mis fuerzas, llegaré a mi coche antes de que me coja?
-No lo creo.-Se rió. Hice un mohín.
-Me lo imaginaba.- Le abracé y giré mi cara para darle un beso en la mejilla.
-Te veo el lunes. Me di la vuelta.

-Salís pronto.-Estaba alegre, y sonriente. Como casi siempre.
-Jack lo ha hecho todo genial a la primera, sólo para que no llegáramos tarde a la cena.
-Estoy segura…-Le miro reticente, con los ojos entrecerrados. Suspiró y apartó la mirada de él. Arrancó y nos largamos a la fiesta de…los horrores.

Cuando el coche se detuvo. Empecé a sentirme mareada. Mi respiración se hizo más intensa y acelerada. Prácticamente jadeaba. Seguí a Rachel hasta un portal, intentando mantenerme serena.
Entramos en el ascensor, y me apoyé en el cristal. Frió y relajante, pero sólo un poco, no lo suficiente. Meneé mi pie al son de una musiquilla que estaba tarareando.
Tranquila, tranquila. Lo que tenga que ser, será.
Sí, una mierda es lo que va a ser… No me llegaba suficiente oxigeno al cerebro. Lo notaba. Probablemente hasta se me estaba bajando la tensión. La puerta se abrió y salimos a un descansillo. Rachel caminó hasta la última puerta y llamó al timbre. Tom abrió y la abrazó. Después me abrazó a mí. Genial, presión en mi cuerpo. Eso ayudaba a que el riego sanguíneo se normalizará. Me apreté más a él, esperando que mi ansiedad remitiera. Muy bien. Respiré tranquila, y me aparté de él. Me miraba confuso. Sonreí con los labios apretados. Y entoné un:
-¡Me alegro de verte!
Pirada.
Al entrar le vi apoyado en una barra de bar, que separaba la cocina del comedor. Hablaba con un chico rubio y alto, al que yo no conocía. Estaba increíble, e increíblemente despeinado. Llevaba una camiseta gris y una sudadera azul eléctrico, unos vaqueros rotos, y sus nikes. De repente, se volvió riendo, y sus ojos pillaron a los míos observándole. Mantuvo la mirada mientras seguía sonriendo. Le sonreí, sólo un instante, porque Ruby vino a mí y me abrazó, haciendo que mi mirada cambiara de dirección, una mucho menos…interesante.
-¡FELICIDADES!
-¡Muchas gracias, cielo!
Le enseñé el regalo.
-¡Oh!. No tenias que hacerlo. Eres un amor, la mayoría no han traído nada.-Se rió, mientras yo negaba con la cabeza.- Luego lo abro.- Se frotó las manos.
Mire hacia la mesa, donde estaban sentados casi todos, sólo quedaban cinco sitios vacíos. No recorrería a cada uno de los comensales, porque sabía que él ya estaba sentado, podía verlo en mi campo visual periférico, pero no quería volver a mirarlo o no podría actuar como una persona normal. Me senté al lado de Rachel, e intenté dejarme llevar, pasarlo bien hasta que, si algo tenía que pasar, pasara.

Había evitado su mirada durante toda la noche. Pero con tantas cervezas cada vez se me hacía más difícil. No quería pasarlo mal, no deseaba por nada del mundo que él me explicara nada. Así que escogí una vía de escape. Me levanté y me inventé una excusa.
-Bueno, encantos, yo me voy.-todos me miraron extrañados y apenados. Torcí la boca.- Mañana tengo prácticas a las nueve y debo ir sí o sí.- Rachel se levantó y me dio un beso en la mejilla.
-¿Quieres que te lleve?
-No, no Rach, gracias. Cogeré un taxi, no te preocupes cielo.- Le devolví el beso.- Pasarlo muy bien chicos. Que no me entere yo que acabáis pronto, ¿eh?.- Todos se rieron, mientras yo daba la vuelta a la mesa para despedirme de Ruby. En ese momento Robert se levantó.
-Yo…también me voy.- Se pasó una mano por su cabello.- Mañana…uhhh…tengo-empezó a tartamudear, pellizcándose el labio inferior.-Mañana tengo…que…hablar con mi agente. Sí. Tengo…que…hablar de…unas entrevistas con él.- Colocó las dos manos en la cabeza, y bufó.- A las ocho de la mañana.- puso los ojos en blanco.-Digo yo que, ¿Por qué tan pronto?- elevó una mano.- ¡Quien sabe!.- suspiró y se volvió a llevar las manos a la cabeza, deslizándolas por su pelo.- Puedo llevarte yo si quieres.-Sus ojos se clavaron en los míos, y estos se perdieron en su iris, tan verde, ta…-¿Quieres?
Tragué saliva y abrí la boca para contestar, pero Rachel me interrumpió.
-¡Oh, Rob! Eso sería muy amable por tu parte. Gracias.- El siguió mirándome, inquiriendo una respuesta con sus ojos.
-Claro, mejor que un taxi.-Asentí nerviosa.

Caminamos despacio, por la calle. El iba un metro por delante con las manos en los bolsillos. Sin decir ni una palabra, mientras yo le miraba asustada.
Se paró en un Porche descapotable verde y sacó las llaves del bolsillo.
-Este-dijo, fingiendo una sonrisa. ¿En serio? Primera vez que lo veo. Yo asentí y me acerqué a la puerta del copiloto.
Los dos estábamos dentro, pero él no arrancó. Dirigí la mirada hacia él, tenía la cabeza agachada y sus manos estaban masajeando su esternocleidomastoideo. La levantó, pasando sus manos a su pelo y me miró.
-Tenemos que hablar.- le miré confusa, mientras me mordía un labio y asentía.
Aquí vamos.
-Esto es complicado para mí y no sé muy bien com…
-Está bien, en serio. No fue nada, ni siquiera llagamos a besarnos. Ibas bebido y…No tienes que sentirte culpable, no he pensado nada raro, tranquilo.-Clavó sus ojos en los míos, estaban tristes y confundidos.-Podemos empezar de cero, como si no nos conociéramos de nada.-No modificó su expresión- Bueno, evitaré también pensar que eres Robert Pattinson si quieres.-Entonces sonrió y yo con él.
-De acuerdo. Sí, es lo mejor. Nos conoceremos de nuevo. Será como si nunca hubiese existido.-Los dos soltamos una carcajada.
Metió la llave en el contacto y arrancó.
-No va la radio, sólo el reproductor, pero no tengo ningún cd. Suelo llevar el ipod pero hoy no.-Hizo una mueca.
-Yo lo llevo.
-Genial. Conocer tu música para empezar.-se rió, mientras cogía el ipod y lo conectaba.
Sonó U.R.A Fever.
-The Kills.- Dijo sorprendido. Ambos nos reímos. El ya sabía que me gustaban The Kills, porque ya se lo había dicho.
Seguimos hablando y “conociéndonos” durante todo el trayecto. Era tan perfecto. Cada frase, cada gesto, cada sonrisa te hipnotizaban. Todo lo que escapaba de su boca era interesante y divertido. Me sentía realmente afortunada por poder compartir esos momentos con él. Y era increíblemente relajador que todo fuera tan sencillo y natural de nuevo, sin miradas incomodas, ni frases a medias.
Llegamos, y aparcó a una calle de la mía, ya que esta era exclusivamente peatonal.
-Pues ya estamos señorita.-pronunció señorita en un (casi)perfecto español.
-¡Wow!, sorprendente Mr Pattinson.- Soltó una carcajada.
-Todavía hay cosas que no conoces de mí.
-Podría googlearte ahora mismo…-contesté entrecerrando los ojos, amenazante. El sonrió y echó la cabeza para atrás.
-¡No, por favor!- gritó, poniéndose las manos en sus sienes, estirando sus ojos hacia abajo.
-De acuerdo, de acuerdo.- Reí con fuerzas. El tomó aire profundamente, y me miro.
-De verdad, me alegro de que lo hayamos aclarado.
-¿Aclarado el qué?-Sonreímos.-Sí, yo también.
-Esta noche podré dormir.- dibujó una tímida sonrisa, mientras recorría su labio superior con su lengua. Nos miramos, callados. A la luz de la luna.
Empezó a sonar Timing is crucial.
Nuestros ojos se estudiaron unos segundos. Pestañeé, pestañeó, y se volvieron a encontrar. Admiré el verde de sus ojos, mientras se perdían en el marrón de míos. Silencio. Le oí suspirar, y suspiré al apreciar su cara, cada uno de sus rasgos. Y nuestros ojos se volvieron a clavar los unos en los otros. Su cabeza se acercó, la mía se acercó a la suya. El 90% de la distancia que hacía unos segundos las separaba, estaba recorrida. Sostuvimos la mirada. 10 segundos…20…y él recorrió el 10% restante. Dejé de respirar. Sus labios se encontraron con los míos. Suaves, dulces, delicados. Despacio, muy despacio abrió la boca, lo justo para poder saborearlo. Su aliento en mí…Abrí la mía, y jadeó. Nuestras lenguas se rozaron, y entrecruzaron tímidamente en el límite de nuestros labios. Espiró, lo aspiré. Pude notar su calor abrasándome, primero en los labios, después en la boca. Noté bajar su ardor por cada milímetro de mi garganta, hasta que explotó en mis pulmones. Respiré, le respiré… Su mano se colocó en mi cintura, bajando por mi espalda, dibujando círculos. Mi mano se depositó en su cuello, subiendo hasta su mandíbula, recorriendo su hueso. Largo, tenso, duro. Llegó al lóbulo de su oreja, lo acarició, y volvió a bajar despacio por su mandíbula, una y otra vez. Nos separamos. Y nos miramos. Sus ojos me penetraron. Cogí aire profundamente cuando su lengua bordeó sus labios despacio mientras sus dientes los torturaban.
Una de sus manos reposaba abajo de mi espalda, la otra me apartó un mechón de pelo de la cara, sin dejar de observar mis ojos. Entonces fui yo quien recorrió el 100% de la distancia, y le volví a encontrar, pero su boca ya no era dulce ni delicada, sino ansiosa. Sus labios se abrieron paso por los míos y nuestras lenguas se fundieron más allá de los límites de nuestras bocas. Sus dos manos empezaron a subir por mi espalda, por debajo de la camiseta. Mi cuerpo se sacudió. Mis manos empezaron a subir por su pelo. Me estremecí. Suave y alborotado. Mi respiración se fue acelerando. Su boca se deslizó por mi mandíbula, bajando por mi cuello. Dejando que su lengua y sus labios se entretuviesen ahí. Yo apoyé la cabeza en su cuello, besándolo suavemente. Y percibí su olor. Cebada, tabaco, Agua di Gio, y…ahí estaba la Robandrostadienona. Cada una de mis terminaciones nerviosas cobró vida. Mi sistema nervioso lo reconoció y desinhibió por completo mi parte racional. Dejé de ser consciente de mis actos. De pronto, me encontraba subida a él, en el asiento del conductor, en un Porche, su Porche. Sintiéndole por primera vez, sintiéndole de verdad. Notando como iba aumentando su ánimo y su pasión, como nos íbamos dejando llevar. Su mano siguió recorriendo mi espalda, hasta alcanzar mi sujetador…
-Keep your hands off my girl!
El las quito al instante. Nos separamos jadeando.
Joder Joel no es un buen momento para reclamarme.
Me aparte de él, con la mandíbula desencajada. Me sonrió y yo me reí, tragando y poniendo los ojos en blanco. Volví al asiento del copiloto. El asiento que me correspondia.
-No deberías llevar este tipo de música en el ipod. Good Charlotte, ¿en serio?- Ambos soltamos una carcajada. Se paso la mano por la cabeza, mientras seguía sonriendo.
-Mejor me voy ya.- suspiré exageradamente, pasándome la lengua por las muelas.
El asintió.
-Te acompaño.

Cuando llegamos al portal saqué las llaves y me gire hacia él. Nos quedamos mirándonos, sonriendo.
-Así que prácticas mañana, ¿no?- inquirió en voz baja.
-Sí.
-¿Qué tal el curso?-Tenía cara de interesado.
-Bueno, no he ido mucho a clase este último mes. Entre el rodaje y que me he aficionado un…poco a salir por las noches… Pero en general bien, mañana empezamos las prácticas y si todo va bien y las vamos aprobando…- Continué hablando de algo que en ese preciso momento no me importaba una mierda. Sólo estaba ganando tiempo, para poder seguir contemplándole. Era tan guapo que hacia daño. Podía notar como mi corazón se estremecía cada vez que mi cerebro recibía información de lo que mis ojos admiraban, de esa maravilla. Su mandíbula tensa, sus ojos curiosos, sus manos explorando su pelo… Estaba loca por él. Suspiré.- Espero aprobarlo todo, aunque tendré que ponerme las pilas. Y tú qué, ¿piensas estudiar algo?
Me estaba mirando pero no dijo nada. Estaba absorto en sus pensamientos. ¡Joder! Le había aburrido con tanta mierda. Las facciones de mi cara se compungieron. Negué con la cabeza y me mordí el labio inferior.
-¿Robert?- Se sobresaltó.
-¿Qué? ¿qué decías?
-¿En que estabas pensando?- pregunté asustada.
-Uh, en…que…se está haciendo tarde. Y mañana madrugamos.- Asintió aliviado.
-¡Oh!. Claro, lo siento.- ¡Dios! Soy idiota…el pobre estaba rezando para que acabara de una jodida vez con mi charla…Si ni siquiera tengo que madrugar…-Vale pues, ya nos veremos.
-Sí, nos vemos.
-Adiós.
-Adiós.

PVRobert
Se dio la vuelta, y abrió la cerradura. Me giré y me encaminé a mi coche. Oí como se cerraba la puerta.
Vale, confirmado. Era el tío más imbécil de la historia.
¿En que se está haciendo tarde?¿Eres idiota? Claro, claro que soy idiota. Joder, pues no, no estaba pensando en eso. Estaba pensando en lo jodidamente guapa que eres, y lista, y divertida, y natural…y lo jodidamente atraído que me siento por ti… En que no haría otra cosa que besarte…
Froté mi cara con las manos, y me estiré del pelo. ¡Joder!. Otra vez la había cagado. Ahora se pensaría que me aburre y que no me importa una mierda lo que estudia o deja de estudiar. Sacudí la cabeza. Y me alejé de ella con las manos en los bolsillos.